martes, 31 de enero de 2017

Brasil ejemplo de democracia y Venezuela de dictadura

04 de septiembre de 2016 - 20:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Mientras Brasil decide en libre autodeterminación, Venezuela está manipulada por las dictaduras de Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que la han convertido en su cuña para durar un poco más 



Los gobiernos populistas de corte socialista, modelo y concepción castrista en América Latina, han llevado a sus pueblos a crisis económicas, políticas y sociales que terminan en un generalizado rechazo popular por el resultan inviables. No obstante su misma ideología, naturaleza y la estrecha relación entre sí, algunos de estos gobiernos han permanecido en democracia y otros se han convertido en dictaduras, diferencia que permite reiterar hoy, que la democracia es fundamental en el momento de encarar las crisis, por ejemplo Brasil como democracia y Venezuela como dictadura.

En este siglo en América Latina ha visto la llegada, expansión, exitismo, corrupción y fracaso de políticos que se presentaron como populistas, socialistas, inspirados o concebidos por el castrismo, anti imperialistas, anti neo liberales y progresistas. Con orígenes, características e intereses en común, terminaron todos forjando y reconociendo el liderazgo político de los dictadores Castro en la región, pero también marcaron una importante diferencia entre sí, ya que algunos se mantuvieron o fueron mantenidos en el marco institucional de la democracia, mientras que otros suplantaron la institucionalidad para formar parte de las dictaduras del socialismo del siglo XXI.

Argentina con los gobiernos Kirchner estuvo al filo de la ruptura de la democracia, que fue salvada porque el autoritarismo vinculado a Chávez y Castro en versión kirchnerista no pudo con la prensa libre que mantuvo una opinión pública que –crisis económica de por medio- hizo posible el retiro por vía democrática de tan avanzada amenaza. El Diario Clarín, el periodista Jorge Lanata y su equipo, una la justicia federal que en algunos casos pudo escapar de la manipulación oficialista, el asesinado fiscal Nisman y la acción de muchos defensores de la democracia, son la razón. Hoy las consecuencias de pobreza, corrupción, injusticia, confrontación social y deterioro son encaradas por el pueblo argentino con un nuevo y diferente gobierno. Salvaron la democracia y van camino de superar la crisis.

Brasil bajo control extendido del Partido de los Trabajadores con Lula da Silva y luego con Dilma Rousself aparentaron un éxito extraordinario hasta que se hicieron evidentes la ineficiencia, los temas de altísima corrupción, falsedad en la información en datos y cuentas del Estado, daños a Petrobras, la corrupción en torno a constructoras brasileras con operaciones internacionales, el incremento del desempleo, la crisis económica, el creciente descontento social y un sinnúmero de escándalos y atentados contra los elementos esenciales de la democracia denunciados por una prensa libre y vigorosa. La institucionalidad se activó, jueces no sometidos al poder político, fiscales que cumplen con sus funciones de defensa del Estado y no del gobierno, poderosos públicos y privados encarcelados por corrupción, protestas populares, demostraron que la democracia es para instaurar el poder y sostenerlo en el marco del “estado de derecho”, pero que no es inerme y también puede y debe retirar del poder a los se ponen por encima de la ley.

En el grupo de los países del socialismo del siglo XXI, Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, luego de haber terminado con la democracia en sus respectivos países, se dieron al ejercicio del poder total, controlando parlamentarios, asambleístas, legisladores, funcionarios electorales, jueces, fiscales, militares, policías, medios de comunicación, persiguiendo a sus críticos, con presos y exiliados políticos, con violaciones sistemáticas a los derechos humanos, confiscaciones, confrontaciones, asesinatos, masacres, corrupción, narcotráfico, vinculaciones con el terrorismo y todo tipo de crímenes conocidos y denunciados. Mantuvieron con mucha propaganda interna y derroche internacional la apariencia de democracias y de éxitos económicos hasta que la farsa no dio mas y la lucha de los pueblos puso en evidencia –comenzando por Venezuela- lo que hoy todo el mundo conoce, que son dictaduras corruptas y decididas a cualquier cosa con tal de mantenerse indefinidamente en el poder.

La lucha del pueblo venezolano produjo la recuperación de la Asamblea Nacional como único órgano democrático en su país y abrió la esperanza de una transición no violenta a la democracia, rechazada y resistida tenazmente por Nicolás Maduro, cuyas acciones han confirmado su naturaleza dictatorial articulada por el castrismo. El papel del nuevo Secretario General de la OEA Luis Almagro resulta central al poner en evidencia hechos conocidos y denunciados desde hace años, pero encubiertos por el “poder del dinero” venezolano malversado por Hugo Chávez y de la “diplomacia de la intimidación” ejecutada por Fidel Castro y su régimen sobre los organismos internacionales y los gobiernos democráticos.

Mientras Brasil resuelve su crisis política destituyendo a su presidenta por mecanismos estrictamente institucionales, el mundo ve con estupor la irresponsable actitud de la dictadura de Venezuela que está llevando a situaciones límite a su pueblo tratando de evitar que el 2016 exista un referéndum revocatorio. Mientras Brasil puede encarar con confianza la solución de sus crisis económica y social, la dictadura de Venezuela profundiza y alienta la miseria y la confrontación a las que ha llevado a sus ciudadanos. Mientras Brasil decide en libre autodeterminación, Venezuela está manipulada por las dictaduras de Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que la han convertido en su cuña para durar un poco más. Las consecuencias de ambos caminos marcan la diferencia fundamental, Brasil en el camino de las certezas que da la democracia y Venezuela en la incertidumbre de la dictadura.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
 

lunes, 30 de enero de 2017

La batalla de Venezuela es para toda América Latina

28 de agosto de 2016 - 18:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
"Las condiciones internacionales a favor del pueblo venezolano están dadas gracias al valiente cumplimiento de sus obligaciones del secretario general de la OEA" 



El pueblo venezolano soporta una dura crisis y lucha por su libertad para recuperar la democracia que le ha sido arrebatada por una mezcla de intervencionismo externo y alta traición a la patria. Ya no existe ninguna duda que el Gobierno venezolano es una dictadura y que Nicolás Maduro está dispuesto a cualquier cosa por mantenerse en el poder, siguiendo las instrucciones y estrategia del castrismo al que ha sometido y entregado la independencia y la riqueza de la Nación. En estas circunstancias se está librando la “batalla de Venezuela” entre el pueblo que quiere pan y libertad contra la dictadura que quiere continuismo e impunidad. Su resultado -que será evidente en breve- marcará el destino de toda la región. La batalla de Venezuela es para toda América Latina.

Una batalla es un combate, “una acción o conjunto de acciones ofensivas destinadas a la obtención de un objetivo”. En una batalla se confrontan dos fuerzas, dos oponentes, dos posiciones contrarias y el resultado busca sostener o modificar la situación motivo de la disputa. Hoy en Venezuela el pueblo ha sido llevado al punto en que no tiene más remedio que luchar para recuperar las mínimas condiciones de vida con pan y libertad. Se trata de una confrontación inevitable para los venezolanos por el capricho de los detentadores del poder político, que instituidos en dictadura e incapaces de proveer las mínimas condiciones de vida al soberano, prefieren amedrentarlo, oprimirlo, humillarlo y forzarlo a una situación que se supera simplemente con la verificación de un referéndum revocatorio este año y la liberación incondicional de los presos políticos.

La impopularidad de Maduro y de su gobierno plagado de corrupción, ineficiencia y prepotencia es tan grande que ha optado por el camino de la militarización de la dictadura. Los componentes locales del gobierno castrochavista, en el ejecutivo, judicial, electoral, administrativo, militar y la casta de boliburgueses han sido convencidos por el poder central de La Habana que no tienen donde ir por la naturaleza y evidencia de los crímenes de lesa humanidad, violaciones a los derechos humanos, narcotráfico y otros que han cometido , y están forzados a resistir permaneciendo en el poder a toda costa, aún sobre el hambre y la miseria del pueblo, pese a la crisis humanitaria de la que son responsables y que buscan encubrir con el sofisma castrista de “guerra económica del imperialismo”.

Fue en la Batalla de Carabobo, el 21 de junio de 1821, en que las fuerzas patriotas derrotaron a las coloniales sellando el proceso de emancipación venezolana y abriendo la consolidación de la liberación de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, que se cerraría en la Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824. Casi dos siglos más tarde, hoy se lucha por la recuperación de la libertad y la democracia en América Latina (en la que existen cinco gobiernos dictatoriales agrupados en torno al castrismo con el rótulo de socialismo del siglo XXI) y la batalla es nuevamente en Venezuela, constituida en el foco de explotación, opresión y fuente de recursos del sistema antidemocrático.

Las posiciones para la “batalla de Venezuela” están en curso. La victoria del pueblo sobre la dictadura castrista es la caída de Maduro y su régimen, la recuperación de la democracia y el principio del fin de los gobiernos dictatoriales en Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. El inevitable triunfo del soberano venezolano, del pueblo, dejará al poder central dictatorial en Cuba sin aliento para sostener el infame como brutal régimen de Fidel y Raúl Castro que ya lleva 57 años y acortará su agonizante gestión; marcará la acelerada desbandada y derrota de Correa, Morales y Ortega, quienes no hubieran podido acceder y sostenerse en el poder sin el dinero venezolano malversado por Hugo Chávez puesto en manos del criminal aparato político castrista.

Las condiciones internacionales a favor del pueblo venezolano están dadas gracias al valiente cumplimiento de sus obligaciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). El secretario Almagro con su equipo jurídico, ha demostrado las violaciones del Gobierno de Venezuela a todos los elementos esenciales de la democracia, ha presentado un caso y ha logrado activar la Carta Democrática Interamericana respecto a Venezuela, ha agotado la mediación y la conciliación incluso por medio de los operadores impuestos por Maduro y el castrismo, ha roto el control del castro-chavismo sobre la mayoría de los estados de la OEA logrando un retorno estratégico al respeto de los principios y valores, y finalmente ha establecido que el Gobierno venezolano es una dictadura. Todo esto con valor jurídico de precedente respecto a Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que en diversos grados tienen exactamente las mismas características de la reconocida dictadura venezolana.

La “Batalla de Venezuela” está en curso y nadie podrá permanecer solamente como testigo, porque en Venezuela están en juego la libertad, la dignidad y la democracia no solo de los venezolanos sino de todos los latinoamericanos y del mundo libre. Si en la Batalla de Venezuela gana la libertad, las consecuencias benéficas serán directas en el corto plazo respecto a Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que no tardarán en cerrar la opresión en un tiempo aún mas breve que el registrado entre Carabobo y Ayacucho. El resto de los pueblos de América Latina habrán ganado con la desaparición de la conspiración y subversión permanentes que ejerce la dictadura castrista como moneda de cambio. El mundo entero verá desaparecer un centro de aliento y vinculación permanente del terrorismo, el narcotráfico, el crimen… Es muy importante entender que la Batalla de Venezuela es para toda América Latina y actuar en consecuencia.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamercian Institute for Democracy

domingo, 29 de enero de 2017

Escuela Militar Antiimperialista, amenaza y señal de dictaduras

21 de agosto de 2016 - 14:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
La democracia no puede ser inerme, no puede permanecer indefensa mientras públicamente las dictaduras tratan de legitimar su discurso de violencia, confrontación y violación de los derechos humanos
  • Los gobiernos de los Castro en Cuba, de Maduro-Padrino en Venezuela, de Morales en Bolivia, de Correa en Ecuador y de Ortega en Nicaragua han hecho público su control político de las fuerzas armadas de sus países, han desafiado y despreciado nuevamente a las democracias del mundo, amenazan y dan otra prueba de que son dictaduras.


Los regímenes no democráticos de América Latina han inaugurado en Bolivia la “Escuela Militar Antiimperialista”, que recoge públicamente e institucionaliza el dogma de la dictadura de Cuba como base ideológica de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Los gobiernos de los Castro en Cuba, de Maduro-Padrino en Venezuela, de Morales en Bolivia, de Correa en Ecuador y de Ortega en Nicaragua han hecho público su control político de las fuerzas armadas de sus países, han desafiado y despreciado nuevamente a las democracias del mundo, amenazan y dan otra prueba de que son dictaduras.

Los objetivos públicamente difundidos de la Escuela Militar Antiimperialista declaran que su creación responde a: “la necesidad de promover ideas, estudios y debates para construir un pensamiento que enfrente el dominio cultural, ideológico, político y económico del imperio y sus estructuras capitalistas”; que “busca desarrollar una doctrina de defensa del país, de la región y el continente”; que “se quiere abrir un espacio institucional de discusión y construcción del pensamiento anticolonialista, antiimperialista, anticapitalista de las Fuerzas Armadas y los movimientos sociales”; que “se busca alternativas políticas y económicas que no sean de imposición de un modelo de libre mercado dirigido por la dictadura capital”; y que “se busca conocer la naturaleza del imperio…”

Además de los citados objetivos, han presentado los “lineamientos” para su escuela antiimperialista afirmando: que “el pensamiento anti imperial debe ser para integrar los bloques estratégicos..”; que “las Fuerzas Armadas deben defender de cualquier intervención y asumir la agresión contra uno de los pueblos como agresión de todos”; que “NO SE COMULGA CON EL LIBRE MERCADO NI CON LAS DEMOCRACIAS LIBERALES, ya que la competencia salvaje permite que los fuertes se coman a los débiles”…….Es necesaria mayor confesión o declaración de propósitos?

Como si no fuera suficiente, resumiendo los objetivos y lineamientos de la escuela antiimperialista, el objetivo estratégico y político de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, el anfitrión Evo Morales ha destacado que “para que este sueño se cumpla necesitamos descolonizarnos y luchar para que no existan imperios”, mencionando también que “los medios de comunicación se han convertido en un arma de guerra de ideologización imperial”. Lo que viniendo de un jefe de estado que representa la política militar de todo el grupo del socialismo del siglo XXI, además de un acto de reafirmación dictatorial, de absoluto desprecio a la libertad y a la democracia, es simplemente “una declaración de guerra” a las democracias, a la libertad de prensa, al derecho de propiedad, en suma contra los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Se trata de un asunto muy serio y de amenaza real, no solamente contra la democracia sino contra la paz y la seguridad internacionales para cuya protección y mantenimiento han sido creadas la Organización de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos y todos los organismos regionales y especializados del sistema internacional. Además del repudio público e institucionalizado a la democracia, además de renegar del propósito y contenido de la Carta Democrática Interamericana, se ha producido la reincidencia en la ruptura del orden democrático al reiterar el sometimiento de las Fuerzas Armadas al poder político eventual mostrando la inexistencia del “estado de derecho”.

En cuanto al “Imperio”, obviamente se trata de los Estados Unidos de América contra quien la dictadura castrista en Cuba tiene este discurso desde hace 57 años y lo sostiene y promueve aún terminada la guerra fría. Ahora vemos un concepto ampliado a toda la región latinoamericana con pretensiones de alcanzar al mundo. Se trata de amenazas para terminar con a las “democracias liberales”, con el “libre mercado”, con “la libertad de prensa”, con “la libertad”, en un marco militarizado donde el dictador del estado plurinacional de Bolivia –a nombre de todo el socialismo del siglo XXI- ha puesto en marcha la etapa frontal de agresión, junto con el general Padrino de Venezuela y los mas altos representantes del poder político militar de las cinco dictaduras de América Latina.

Coincidencia o no, en días más llegará en visita a estos mismos gobiernos y países –Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua- el Ministro de Relaciones Exteriores de Irán; Irán sostiene similares objetivos y argumentos que los establecidos en la Escuela militar antiimperialista; en el mismo edificio de la escuela antiimperialista en Bolivia, construido para la escuela militar al Alba, ya estuvo el año 2011 como Ministro de Defensa de Irán el general Ahmad Vahidi, buscado por Argentina por los atentados de Amia; el narcotráfico generado en Venezuela y Bolivia parece ser uno de los principales motores económicos del terrorismo de origen islámico; un barco con bandera boliviana ha sido capturado con droga con destino al terrorismo……

La democracia no puede ser inerme, no puede permanecer indefensa mientras públicamente las dictaduras tratan de legitimar su discurso de violencia, confrontación y violación de los derechos humanos y de mantenimiento de la paz y seguridad internacionales. Las dictaduras de América Latina son política y económicamente inviables, son un fracaso, están en crisis y van de salida, los dictadores saben que perderán el poder y temen responder por sus crímenes y corrupción, y por eso afinan y buscan institucionalizar cada vez más el recurso de la violencia. La Escuela Militar Antiimperialista es una señal mas de dictadura y de pública amenaza contra todos los países democráticos y ciudadanos libres de la región y del mundo.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamercian Institute for Democracy

 
 

sábado, 28 de enero de 2017

Las dictaduras de América Latina son una amenaza global

14 de agosto de 2016 - 20:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
El estado de derecho ha sido sustituido por la voluntad de los Castro en Cuba, de Chávez y Maduro en Venezuela, de Correa en Ecuador, de Evo Morales en Bolivia y de Daniel Ortega en Nicaragua 



Los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que no cumplen ninguno de los elementos esenciales de la democracia y cuyo objetivo es mantenerse indefinidamente en el poder a cualquier costo, representan un peligro real para sus pueblos a los que oprimen sometiéndolos a crisis económicas, sociales y políticas agravadas progresivamente. Las democracias de la región y del mundo que por acción u omisión toleran y coexisten con estos gobiernos del socialismo del siglo XXI, parecen ignorar que las dictaduras socavan los principios en los que se funda el propio poder de sus gobiernos legítimos, que son causa de inestabilidad para las democracias y que constituyen una amenaza global.

Todas y cada una de las cinco dictaduras de América Latina violan sistemática y permanentemente los derechos humanos y las libertades fundamentales como mecanismo de institucionalización del miedo para el control social; los presos políticos como Leopoldo López y decenas más en Venezuela, o el gobernador Leopoldo Fernández y los generales Claros, Rocabado, Veliz, Quiroga y Aranda en Bolivia, y los miles de exiliados son sólo una muestra. La libertad de prensa no existe y la represión a periodistas y medios de comunicación tiene casos estremecedores como en Ecuador del Diario el Universo, el del caricaturista Bonil, la persecución de Janet Hinostroza y Fernando Villavicencio por denunciar corrupción.

El estado de derecho ha sido sustituido por la voluntad de los Castro en Cuba, de Chávez y Maduro en Venezuela, de Correa en Ecuador, de Evo Morales en Bolivia y de Daniel Ortega en Nicaragua; en lugar de del principio por el que nadie puede estar por encima de la ley, los dictadores con título de presidentes son la ley y dictan órdenes, sentencias, condenas y todo tipo de abusos por televisión y en mensajes públicos. La irretroactividad de la ley para perseguir a los opositores políticos y el asesinato de la reputación de cualquier líder contestatario, son la ley del miedo que han impuesto.

Las elecciones libres, justas y basadas en el voto universal y secreto han sido sustituidas por rituales de fraude para la perpetuación, con afrentas tales como las que ahora mismo acontecen en Nicaragua, la que anuncia Morales en Bolivia, o la manipulación que Maduro hace en Venezuela para evitar un referéndum revocatorio que tiene perdido. La oposición ha sido eliminada en Nicaragua; dividida, subordinada, e incluso penetrada en Ecuador, Bolivia; limitada y desconocida en la autoridad y competencias que ha adquirido en Venezuela; o simplemente vejada, encarcelada, amenazada y asfixiada en Cuba. Dejan sobrevivir liderazgos que no amenazan el poder. No existe división ni independencia de los órganos del poder público, los fiscales y jueces son el brazo represivo del sistema.

Se trata de gobiernos cercanos, vinculados, tolerantes o simplemente parte del narcotráfico, al punto que hoy se considera a Venezuela y Bolivia como narco estados: en Venezuela Maduro jefe acaba de nombrar ministro a un militar bajo investigación de narcotráfico, sin olvidar los dos sobrinos de su esposa presos en Nueva York por el mismo motivo; o la misma condición de líder máximo de los cocaleros que tiene Evo Morales y su estado plurinacional, quien ha sostenido en la ONU que la “lucha contra el narcotráfico es un instrumento de sometimiento del imperialismo”. La narco valija diplomática del gobierno de Correa. La dictadura castrista que pretendió terminar la sombra del narcotráfico que llegaba a los Castro con el fusilamiento de Ochoa, pero sin poder borrar testimonios de lo contrario, esto sin olvidar la estrecha relación de todos con la narco guerrilla de las FARC. Y el narcotráfico tiene como mercado a los pueblos de Estados Unidos y Europa, ahora acusados por las dictaduras de no controlar el consumo.

El modelo dictatorial del siglo XXI ha tratado de expandirse en Perú, Honduras, Salvador, ha perdido la Argentina de los Kirschner y la tolerancia y auspicios del Brasil de Lula y Dilma. Han buscado ganar influencia en la política interna de los Estados Unidos regalando petróleo en el Bronx, presionando sobre representantes de Louisiana y más. Han logrado éxito con la creación y acción de Podemos en España cuyo auspicio es soslayado por los sospechosos que hoy constituyen la tercera fuerza política en un sistema que quieren destruir. El tema del terrorismo de origen islámico, el narcotráfico vinculado a este terrorismo, la apertura de relaciones y expansión de “negocios” de las cinco dictaduras latinoamericanas con Irán y sus entornos, su posición anti Israel, el crecimiento de la presencia islámica en sus territorios por apertura de las dictaduras, es otro asunto grave.

El proyecto de las dictaduras del América Latina no pasa por perder el poder ni transformarse en democracias, no tienen en su agenda el concepto de “transición” que con más esperanza que realidad acarician los gobiernos democráticos. El tema es que las democracias de la región y del mundo que toleran estas dictaduras y aceptan la simulación de democracia con la que se presentan, están desconociendo el peligro de ser la próximas víctimas como sucedió con los sistemas políticos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuyos líderes creían y afirmaban que a ellos no les podía pasar porque sus respectivos países no eran como Cuba….pero pasó. Cuando las democracias coexisten con las dictaduras, vulneran los principios de su propia legitimidad, están subestimando a un enemigo declarado que incluso los insulta y menosprecia. El problema causado por estas dictaduras no es solamente de quienes las padecen, es una amenaza global.

Hay cinco dictaduras en América Latina

07 de agosto de 2016 - 17:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
El Gobierno de Fidel y Raúl Castro en Cuba es indiscutiblemente la dictadura más antigua de las Américas, la tradicional que terminó el siglo XX siendo la única

La destrucción del orden constitucional, los atropellos contra la libertad y derechos fundamentales,  el control y manipulación de todos los poderes del Estado, el fraude electoral, la liquidación y/o sometimiento de la oposición, y la inexistencia de estado de derecho,  son hoy características esenciales de los gobiernos de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Se trata de hechos verificables con la simple observación de la realidad objetiva. La presencia en el poder de estos gobiernos es de facto, anti democrática, violatoria de los principios naturales y obligaciones internacionales, y  sus ciudadanos son víctimas sometidas a crisis de imprevisibles consecuencias.  Aunque tarde, es tiempo de reconocer que hay cinco dictaduras en América Latina.


Una condición y una necesidad imprescindible para políticos y gobernantes es el “reconocimiento de la realidad objetiva”,  que consiste simplemente en que, el establecimiento de las condiciones y de la identidad de lo que sucede debe ser lo mas preciso posible para que las decisiones  tengan contenido efectivo respecto a lo que ocurre verdaderamente.  Si un individuo no  reconoce la realidad objetiva corre el riesgo de actuar en un mundo de ficción, y en política, en economía, en la gestión de los intereses de una sociedad, la irrealidad solo conduce a penosas crisis, que cuanto mas se tarda en afrontar, cobran costos sociales y políticos mas altos.
El Gobierno de Fidel y Raúl Castro en Cuba es indiscutiblemente la dictadura más antigua de las Américas, la tradicional que terminó el siglo XX siendo la única. Lamentablemente se ha expandido y ha creado en sociedad con Hugo Chávez el hoy llamado socialismo del siglo XXI, que con enunciados marxistas, antimperialistas y populistas, es solo el viejo castrismo de la Guerra Fría, decorado con la manipulación electoral y legislativa.  Sin renunciar a la lucha armada que utiliza selectivamente para desestabilizar y derrocar gobiernos democráticos, el castrismo ha logrado hacer de la simulación y del fraude electoral los elementos fundamentales de la “presentación democrática” de gobiernos que ha creado y sostiene en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.  Suplantando las constituciones políticas y controlando la legislación han creado leyes que conforman hoy todo un sistema institucional de violación de las libertades y derechos fundamentales en esos países, garantizando la permanencia indefinida de los jefes locales y sus entornos digitados desde el poder central instalado en La Habana.

Los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega en Nicaragua, reúnen hoy todas las características y elementos de una dictadura.  Incluso otorgándoles la concesión de haber llegado al poder por elecciones, todos ellos  han dado sucesivos “golpes de estado blandos”, esto es sin desplazamiento general de fuerzas militares como fue la característica del siglo XX.  Se trata de golpes de estado judiciales, legislativos, administrativos, institucionales, legalizados por las normas ilícitas que han creado para ese propósito.  Todos estos gobernantes sin excepción han suplantado ilegalmente (reemplazando o enmendando) la constitución política de sus países por una creada a su medida para concentrar todo el poder; todos han introducido la reelección  antes prohibida expresamente; todos han modificado los sistemas electorales y jurídicos en su beneficio; todos han sometido y/o reemplazado a los fiscales, jueces, magistrados y funcionarios judiciales y electorales; todos han acabado con la liberad de prensa tomando control de medios de comunicación con presiones, confiscaciones, compras forzadas o testaferros; todos persiguen judicialmente a líderes políticos, dirigentes civiles, religiosos, periodistas, empresarios y ciudadanos y tienen presos políticos y exiliados; todos han consolidado “gobiernos de facto caracterizados por la ausencia de la división e independencia de poderes y del estado de derecho”; todos han creado un “sistema que hace imposible que por un  procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder”; todos “han instaurado la indefensión” y la corrupción como regla.  ¡Eso es dictadura!

La realidad objetiva muestra a Nicolás Maduro en Venezuela manipulando los poderes judicial, electoral y las fuerzas armadas para impedir la salida pacífica de su dictadura, asfixiar a la Asamblea Nacional, sostener un narco estado, asistir a Cuba y las FARC, continuar agravando la crisis que mata y humilla a los venezolanos; a Rafael Correa manipulando su aparato estatal para instituir un sucesor pro tempore e incluso perpetuarse en el poder, perseguir y dividir la oposición, con una crisis económica y de corrupción que ya no disimula; a Evo Morales manipulando todo el Estado para tapar sus crímenes (anteriores y de gobierno), seguir impune ante la rampante corrupción, promover el cultivo de coca, maquillar como exitosa una economía en crisis y no dejar nunca el poder; a Daniel Ortega haciendo funcionar “su sistema institucional” eliminando a la oposición de las próximas elecciones, tomando el control total del Legislativo con “decisiones de su justicia” y llevando a la vice presidencia a su mujer.

Todo lo anterior y más, es solo copia -en el siglo XXI- de las mejores tradiciones castristas. Son una extensión de la dictadura principal, con diferentes grados de avance pero con la misma doctrina, liderazgo y estrategia. La realidad objetiva está ahí a la vista de todos, incluso de los líderes mundiales, regionales y de los gobiernos democráticos. El que tenga ojos que vea que ya es tiempo de llamarlos por su nombre. Hoy en América Latina hay cinco dictaduras.
*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/opinion/hay-cinco-dictaduras-america-latina-n3977867


viernes, 27 de enero de 2017

Fracaso y crisis regional del modelo económico castrista

01 de agosto de 2016 - 05:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
La dictadura castrista fue salvada de su inminente colapso y de su “periodo especial” por Hugo Chávez, quien a partir de 1999 entregó a Fidel Castro y a su régimen los recursos y petróleo suficientes 



La dictadura castrista fue salvada de su inminente colapso y de su “periodo especial” por Hugo Chávez, quien a partir de 1999 entregó a Fidel Castro y a su régimen los recursos y petróleo suficientes no solo para estabilizar la economía cubana, sino para llevar adelante el proyecto político que comenzó como revolución bolivariana y terminó llamándose socialismo del siglo XXI.  Con discurso anti imperialista y para controlar totalmente el poder, se recreó -con mecanismos electorales y populistas- el foco guerrillero con el que en décadas pasadas el comunismo del Caribe había intentado controlar la región. El castrismo se impuso en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua con un sistema político no democrático que tiene su modelo económico.  Cuba y los países del socialismo del siglo XXI viven hoy en diferentes grados la crisis del modelo de economía castrista y buscan pretextos para disfrazar el resultado de este modelo históricamente fracasado y repudiado.

Un modelo económico es, entre otros conceptos, la “noción que se utiliza para nombrar el proceso dispuesto por un gobierno para organizar la actividad económica”.  El modelo del socialismo del siglo XXI es solamente el modelo castrista acomodado al proceso iniciado por Chávez y Castro en el nuevo siglo, pues está fundado en la filosofía y la economía marxistas, es centralista, estatista, intervencionista y desarrollista.  La economía nacional debe estar bajo el control del estado por medio del gobierno, y el jefe de gobierno a perpetuidad (dictador) debe ser la máxima y autoridad final en la definición de los roles de la actividad económica, implementando para eso un ordenamiento “legal”.  Se trata de un modelo enemigo de la libre iniciativa, de la empresa y la propiedad privada y del libre mercado, a los que sin embargo está dispuesto a tolerar transitoriamente hasta derrotarlos, destruirlos o suplantarlos.

El componente esencial del modelo castrista, estatista, centralista e intervencionista es la corrupción.  La concentración del poder en la toma de decisiones de valor económico, el desarrollismo, el intervencionismo hacen que la corrupción sea imprescindible generando nuevos ricos, nuevos tipos de falsos empresarios vinculados al régimen e incluso nuevos tipos de burguesías o castas como  la denominada y extendida “boliburguesía”.  En los hechos se trata de un modelo de corrupción económica, donde la libre iniciativa y la libre competencia son sustituidos por el poder del jefe que todo lo puede y que se convierte no en el gobernante sino en el dueño del estado.

La mas avanzada aplicación del modelo económico castrista, hoy del socialismo del siglo XXI, está sin duda en Cuba y por eso mismo se trata del país con las condiciones de crisis económica mas agudas.  El modelo económico castrista ha creado un “estado parásito”, improductivo, dependiente y no auto suficiente.  El régimen castrista siempre ha dependido y se ha sostenido de la ayuda externa.  La URSS le permitió sobrevivir hasta que acosada por los mismos males de la economía marxista el estado mantenedor colapsó y desapareció dando lugar –como una consecuencia- al periodo especial en Cuba, hasta que llegó Hugo Chávez con la riqueza de Venezuela como nuevos mantenedores del modelo castrista.  El modelo es tan ineficiente que ha logrado consumir y destruir  la fuente de riqueza generando la crisis económica venezolana.  El modelo de economía castrista se come la gallina de los huevos de oro.

Este modelo económico ha sido aplicado parcialmente en Ecuador, Bolivia y Nicaragua donde el sistema político del socialismo del siglo XXI está completamente implementado, por medio de la desaparición de la división e independencia de los poderes públicos, la violación institucionalizada y sistemática de los derechos fundamentales, la detentación del gobierno a perpetuidad, la desaparición de las libertades políticas y de prensa, la existencia de presos y exiliados políticos, etc….como en la Cuba castrista pero con simulación de democracia y fraude electoral.  Cuanto más se ha aplicado el modelo económico castrista resulta más pronta y evidente la crisis, más clara la corrupción, más notoria la ineficiencia y la simulación, más grave la fuga de capitales e inevitable la quiebra porque son expertos subiendo el gasto público y liquidando lo ingresos.

Los gobernantes de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua buscan ampararse en la caída de los precios internacionales del petróleo, de los minerales o de los productos básicos, pero el argumento es tan falso y malo como su modelo económico castrista.  Resulta que los precios internacionales han bajado para todos y países como Chile, Perú, México, Uruguay o cualquier otro país de la región con gobiernos democráticos, sin importar su posición ideológica, con alternancia en el poder, con libre iniciativa, con libre empresa, con libertad de prensa, simplemente con libertad….simplemente no tienen crisis, ni el inminente y cercano futuro de desaparición de los regímenes del socialismo del siglo XXI.

El asunto es que en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua las crisis económicas son estructurales, de modelo de economía y de gobierno, del modelo económico castrista, no de coyuntura.  Por eso más pronto que tarde y aplicando el principio económico del propio Marx, que sostiene que “la infraestructura económica determina la superestructura política y social”, veremos desaparecer por inviables los gobiernos del socialismo del siglo XXI, que dejarán en gravísima situación de pobreza y dependencia los pueblos y países que oprimen con el engaño de liberarlos.


http://www.diariolasamericas.com/opinion/fracaso-y-crisis-regional-del-modelo-economico-castrista-n3965067

jueves, 26 de enero de 2017

¿Fuerzas armadas de la nación o del régimen dictatorial?

25 de julio de 2016 - 02:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua han logrado que los ejércitos, sean hoy solo el brazo armado de la opresión del régimen. En los países no democráticos los ejércitos no están al servicio de la nación ni del Estado, son las fuerzas armadas del régimen

El control de la fuerza es una característica fundamental y una necesidad imprescindible de la dictadura, pues por su natural falta de legitimidad le permite tomar y/o mantener el poder, sostener la liquidación de los elementos esenciales de la democracia y someter al pueblo. Las dictaduras del socialismo del siglo XXI extendidas hoy en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua presentan claramente esa característica porque han logrado que los ejércitos regulares, en lugar de ser organizaciones institucionalizadas en el marco del estado de derecho -fuerzas armadas de la nación- sean hoy solo el brazo armado de la opresión del régimen. En los países no democráticos los ejércitos no están al servicio de la nación ni del Estado, son las fuerzas armadas del régimen.

En el concepto de “estado de derecho”, que es uno de los elementos esenciales de la democracia, todos los poderes que conforman un estado y los individuos que los integran están sometidos a la ley, desarrollan su funciones y cumplen sus competencias de acuerdo al ordenamiento jurídico que tiene como fundamento la constitución y nadie puede estar por encima de la ley. Bajo este principio el rol de las fuerzas armadas se encuentra establecido en la constitución política y su subordinación al poder civil es una característica desarrollada en el marco de las leyes que conforman un sistema institucional para que sean la garantía de estabilidad y seguridad para el país, para sus ciudadanos y para los propios miembros de las fuerzas armadas que simplemente son parte del pueblo. No se trata de servir a un Gobierno o a un individuo, es el servicio al país por encima de gobiernos y personas.

En la historia de la destrucción de la democracia, el papel de las fuerzas armadas en el siglo XX ha sido el de actuar en beneficio propio estableciendo gobiernos militares conocidos como dictaduras militares, muy frecuentes en América Latina en tiempos de la guerra fría donde las dos potencias en contienda auspiciaron y sostuvieron dictaduras militares de izquierda y de derecha convirtiendo a los ejércitos en un aventajado instrumento armado en el juego político. Como consecuencia de ese proceso ha sobrevivido la dictadura castrista en Cuba que comenzó siendo guerrillera para terminar con los ejércitos del sistema, pero que ha desarrollado por 57 años un gobierno esencialmente militarizado, con ejércitos que son y están al servicio del régimen.

En la salvación y posterior expansión del castrismo desde 1999 a partir de su alianza con Hugo Chávez y el inmediato ataque contra las democracias en América Latina, el control y la deformación del rol de las fuerzas armadas comenzó en Venezuela aprovechando la condición militar del presidente y luego dictador Hugo Chávez que incluso cambió el nombre de la institución que hoy se denomina “Fuerza Armada Nacional Bolivariana” con el propósito de convertirla en su instrumento de fuerza. Además de la denominación, se puso en marcha el inmediato cambio de la “doctrina” para abrazar los conceptos castristas disfrazados de nacionalismo con el discurso “antiimperialista”; se integró el Gobierno con jefes militares, se otorgaron competencias civiles y políticas a personal militare, en suma se politizaron las fuerzas armadas y se militarizó la política, con resultados de sumisión en lugar de subordinación, altísima corrupción, vinculaciones al narcotráfico y absoluta destrucción institucional. Los militares venezolanos que defendieron su patria, su institución y su juramento fueron prontamente muertos, enjuiciados, perseguidos, encarcelados y exiliados, por eso muchos de los presos políticos de la dictadura venezolana son militares.

El proceso de cubanización dictatorial de las fuerzas armadas venezolanas se ha repetido en los países con gobiernos del socialismo del siglo XXI. En Bolivia Evo Morales en persona, para encubrir los crímenes que cometió en derrocamiento del gobierno constitucional en octubre de 2003, presentó juicio y manipuló –con sus fiscales y jueces- una sentencia contra los miembros del alto mando militar de 2003, hoy presos políticos; con esa señal de fuerza el líder cocalero devenido en capitán general siguió el camino de Chávez con la agenda castrista en el cambio de la doctrina de las fuerzas armadas “de la nación” por las fuerzas “del régimen” o “del jefe del estado”, al punto que hoy está listo para inaugurar su “escuela militar antiimperialista” que ha incorporado como parte del sistema de estudios de los militares que no podrán ascender del grado de tenientes sin cursar tal “entrenamiento”. Además de eso Morales no se descuida de perseguir y humillar a destacados militares como el Gral. Gary Prado que capturó al Che Guevara, mientras ha convertido en héroe al guerrillero sanguinario que invadió la soberanía boliviana y que mató decenas de soldados de la Patria.


La relación del Rafael Correa con las fuerzas armadas Ecuador han seguido la misma agenda y se encuentran en una fase en la que el jefe de Carondelet se ha visto en la necesidad de hacer purgas en los mandos tocando los beneficios económicos institucionales, pero el control del régimen no parece estar en cuestión. En Nicaragua, Daniel Ortega es prácticamente el dueño de un sistema militar cuya pertenencia al régimen no se discute. La característica adicional de esta “metamorfosis” de las fuerzas armadas por el socialismo del siglo XXI es la extrema corrupción que resulta indisimulable. Basta ver la penetración del narcotráfico, las compras y equipamientos militares convertidos en adquisiciones de materiales inservibles de alto precio, la necesidad de impunidad y la actitud de los mandos militares que sostienen a sus gobiernos dictatoriales por interés propio, la prebenda que los transforma de soldados en mercenarios. Sin duda hay militares de honor y disgustados con todo esto, pero hoy, estas son las fuerzas armadas –otrora de la Nación- convertidas en fuerzas de los regímenes dictatoriales.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy



http://www.diariolasamericas.com/opinion/fuerzas-armadas-la-nacion-o-del-regimen-dictatorial-n3952015

miércoles, 25 de enero de 2017

La dictadura electoralizada de Nicaragua

El modelo castrista del socialismo del siglo XXI reproduce este año en Nicaragua su sistema de simulación de democracia aplicado en Venezuela, Ecuador y Bolivia.  El 6 de noviembre de 2016  el régimen de  Daniel Ortega, con el título de elecciones, realizará la simulación de democracia para presidente, vicepresidente, diputados nacionales, departamentales y al Parlamento Centroamericano.  Se trata de la misma ceremonia de fraude -con reelecciones criminosas- que mantiene en el poder al Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Rafael Correa y Evo Morales, y que ahora prorrogará en el poder absoluto a Daniel Ortega en la dictadura “electoralizada” de Nicaragua.

Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de liberación Nacional (FSLN),  es el ex guerrillero de formación castrista que gobernó Nicaragua de 1985 a 1990.  Retornó al poder  el año 2007con la influencia, favor e impulso de Hugo Chávez y Fidel Castro, como parte de la expansión del proyecto castrista que terminó denominándose socialismo del siglo XXI y que se construyó sobre el dinero y petróleo venezolanos, la política criminal con discurso anti imperialista de la dictadura cubana y el destrozo premeditado de la democracia en la región.  Con discurso populista, con prebenda ilimitada proveniente del dinero aportado por Chávez y con la experiencia de haber perdido el poder, Ortega regresó al gobierno con la intención de no dejarlo nunca más.

Se trata del diseño de simulación de democracia concebido por el castrismo para tomar el poder por medio de elecciones, cambiar el sistema constitucional y legal, destruir la oposición y el sistema de partidos políticos, construir su propia legalidad que no es lícita ni legítima, controlar los medios de comunicación y la libertad de prensa, concentrar todo el poder en el jefe de estado haciendo desparecer la división e independencia de los órganos del poder público, liquidar el estado de derecho, apoderarse del sistema de justicia, controlar el sistema electoral y realizar elecciones amañadas, cuidándose de ganar siempre la elecciones por medio de un sistema de fraude institucionalizado, que les permita mostrar un respaldo popular en dimensiones inexistentes y reclamar falsamente la legitimidad electoral a nivel nacional e internacional.

No es la primera vez que Daniel Ortega usa este mecanismo, ya lo hizo para su reelección de noviembre de 2011, luego de la que con su control sobre los órganos Legislativo, Judicial y Electoral se ha autorizado su reelección indefinida.  Lo mismo que hace ahora Ortega en Nicaragua, lo hizo Hugo Chávez en reiteradas votaciones en Venezuela e incluso, luego de su muerte el sistema operó para maniobrar la sucesión de Nicolás Maduro.  Igual procedimiento usó Rafael Correa en Ecuador, que ahora frente a la tremenda crisis económica a la que ha llevado a su país, parece maniobrar para dejar el gobierno pero no el poder por medio de las elecciones convocadas para el próximo año.  Similar mecanismo –ya conocido como la franquicia castrista del socialismo del siglo XXI- ha usado Evo Morales en Bolivia para permanecer mas de 10 años en el poder, y aún luego de perder el referéndum de reelección el pasado 21 de febrero, pretende insistir en la permanencia indefinida en el poder. 

Daniel Ortega en Nicaragua, como sus socios y colegas de Venezuela, Ecuador y Bolivia, controla el poder legislativo que le hace todas las “leyes infames” que necesita o quiere, controla el poder judicial y ha convertido a fiscales jueces en el mecanismo de represión política contra opositores o personajes incómodos al régimen, controla el sistema electoral y lo manipula  a su antojo,  controla los medios de comunicación, lidera un gobierno cuyos parámetros de corrupción e impunidad están permanentemente denunciados, y goza de la fuerza política internacional suficiente construida en torno al castrismo para que los líderes de países democráticos simplemente “no molesten”.

Si en Nicaragua se coteja la realidad con los elementos esenciales de la democracia establecidos en el Artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana, se ve muy fácil y rápidamente que no se cumple ninguno, y que llegar a la situación de la Venezuela de hoy es solo cuestión de tiempo, tal como acontece con Ecuador y Bolivia.  Para las elecciones de este año, Daniel Ortega simplemente ha liquidado a la oposición mediante maniobras de autoridades electorales y de justicia, de manera es el “candidato único”, que con una manipulación planeada de la opinión pública triunfará en los fraudulentos comicios con mas de dos tercios del simulado apoyo popular.  Ortega no tiene oposición en Nicaragua porque la ha hecho desaparecer y porque le ha quitado toda posibilidad de acción, financiamiento y difusión, porque –como dicen las voces populares- Ortega sería hoy el hombre mas rico de su país, que tiene bien amarrada a la burguesía local que ha transado por su sobrevivencia y favores.

Así las cosas, los defensores de la libertad, los derechos humanos y la democracia en Nicaragua no tienen siquiera posibilidad de ser escuchados y parecen condenados al silencio y la opresión hasta que –como en Venezuela, Ecuador y Bolivia- llegue la presión de la crisis económica política, de corrupción y de miseria, a las que irremediablemente conduce el modelo. La pena es mas grande cuando al parecer los países y gobiernos realmente democráticos se muestran vergonzosamente dispuestos a seguir tolerando la dictadura “electoralizada” de Nicaragua, como en los otros países controlados por el castrismo.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/opinion/la-dictadura-electoralizada-nicaragua-n3939818

martes, 24 de enero de 2017

Dictadura castrista humilla a patriotas latinoamericanos

11 de julio de 2016 - 06:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín
El aspecto más vergonzoso de la intervención castrista en Bolivia tiene que ver con las Fuerzas Armadas, el Honor, la Dignidad nacionales, pues han convertido al agresor Che Guevara en un ídolo del gobierno, le hacen monumentos y rinden honores instalando su imagen en las oficinas públicas, mientras avergüenzan, persiguen y humillan a los defensores de la Patria que como soldados -excombatientes antiguerrilleros- no tienen siquiera una pensión



La persecución política del castrismo contra los defensores de la libertad y la democracia no tiene límite ni consideración.  Desde el “asesinato de la reputación” hasta la eliminación física, ataques personales, agresiones físicas, humillaciones y torturas, ejercen una gama criminal que solo la dictadura puede permitirse para la retención indefinida del poder. Una víctima de los despiadados métodos de la dictadura castrista -ejecutados por su operador Evo Morales- es el General Gary Prado Salmón, miembro de las Fuerzas Armadas de la República de Bolivia, reconocido en la historia por haber capturado al Che Guevara.

El dirigente cocalero Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia por la directa acción de Chávez y Castro, y se sostiene en el gobierno por la misma intervención externa. Acabó con la democracia en el país y se ha convertido en dictador con pretensiones de reinar a perpetuidad, como Fidel Castro a quien llama públicamente “papá”. Ha suplantado la Constitución Política del Estado, ha liquidado la República de Bolivia y la ha sustituido por el “estado plurinacional” siguiendo la franquicia castrista ejecutada en Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Ha eliminado la oposición política real, es responsable de más de 20 masacres sangrientas que suman centenas de muertos y heridos, tiene decenas de presos políticos, ha hecho desparecer el estado de derecho y la división e independencia de los órganos del poder público, usa como mecanismo de represión a fiscales y jueces. Ha judicializado la represión política y criminalizado la libertad, logrando con ese método que hoy no exista prensa libre; ha iniciado innumerables juicios por delitos inventados con prueba fraudulenta, con los que encubre sus propios crímenes, dando lugar a la existencia de más de mil exiliados bolivianos en Argentina, Brasil, Paraguay, Perú, Estados Unidos y España.

La guerrilla de Ñancahuazú perpetrada como un acto de agresión contra Bolivia terminó con la ejecución del Che Guevara, que fue capturado vivo por el entonces Capitán Gary Prado Salmon, quien tuvo una destacada carrera militar alcanzando el grado de General; considerado como un militar progresista de izquierda que luego de retirarse del servicio activo fue candidato del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, Embajador de Bolivia ante el Reino Unido en Londres y en México. Sufre parálisis de medio cuerpo, es un impedido confinado a una silla de ruedas desde que recibió un balazo misterioso como Comandante de la VIII División de Ejercito.

Lo que no pudo el Che Guevara lo hizo Evo Morales cometiendo “traición a la Patria”, convirtiendo a Bolivia en territorio ocupado, en uno más de los satélites del socialismo del siglo XXI propiedad de los Castro desde la muerte de Hugo Chávez.  La presencia cubana en Bolivia va desde los servicios de seguridad del estado, la identificación de las personas y control ciudadano, el servicio de correos, las telecomunicaciones,  educación, alfabetización, agricultura, medicina, hasta áreas en las que el castrismo solo ha conseguido corrupción y más pobreza en los 57 años de opresión de Cuba.  Sin embargo, el aspecto más vergonzoso de la intervención castrista en Bolivia tiene que ver con las Fuerzas Armadas, el Honor, la Dignidad nacionales, pues han convertido al agresor Che Guevara en un ídolo del gobierno, le hacen monumentos y rinden honores instalando su imagen en las oficinas públicas, mientras avergüenzan, persiguen y humillan a los defensores de la Patria que como soldados -excombatientes antiguerrilleros- no tienen siquiera una pensión.

Para instaurar la dictadura y liquidar la oposición de seis de los nueve departamentos de Bolivia, Evo Morales aplicó estrategia criminal castrista, montó actos criminales, entre ellos el denominado separatismo o “caso Rosza”  con el que encubre sus delitos en la “masacre del Hotel Las Américas” en Santa Cruz, y ha incluido como acusado en esta persecución judicial al Gral. Gary Prado, quien es obligado a asistir por horas a audiencias en su silla de ruedas, causándole intencionalmente daños graves a su salud por la inmovilidad a la que lo someten, humillándolo con una detención domiciliaria –tan injusta como innecesaria- desde hace mas de 5 años.  El dictador Evo Morales –como títere de la venganza castrista- ha convertido al Gral Gary Prado en su preso político y lo está asesinando lentamente por medio de su servil aparato judicial.

Pero el Gral. Gary Prado no es el único patriota boliviano humillado por la dictadura castrista-cocalera en Bolivia.  En el mismo caso del falso separatismo, decenas de bolivianos han sido encarcelados, extorsionados, torturados y obligados a aceptar acusaciones falsas para proteger a sus familias y recuperar su libertad, o están exiliados.  Evo Morales, para encubrir los crímenes que cometió en octubre de 2003 derrocando al presidente Sánchez de Lozada, inició en persona juicio contra los gobernantes de la democracia depuesta forzándolos al exilio y mantiene en la cárcel –como presos políticos- a los generales  Claros, Rocabado, Veliz, Quiroga y Aranda, miembros institucionales el Alto Mando Militar. Evo Morales ha acusado judicialmente a los gobernadores de Cochabamba, Tarija, Chuquisaca, Beni y Pando; para encubrir sus crímenes de la “masacre del Porvenir” tiene como preso político al de Pando,  para encubrir los asesinatos del joven Urresti y otros ha exiliado al de Cochabamba, al de Tarija, y procesa a los de Chuquisaca y Beni.

Es la dictadura castrista que humilla a Bolivia en la persona de General de la República Gary Prado. Pero es un tema regional, el castrismo hace lo mismo en Venezuela con Leopoldo López y decenas de patriotas, en Ecuador y en Nicaragua; lo hizo y hace con miles de cubanos. Es un tema regional, los patriotas que se oponen en Latinoamérica al castrismo no tienen derechos humanos ni presunción de inocencia ni debido proceso, ni juez imparcial, no los protege la irretroactividad de la ley ni se sabe de reclamos por ellos.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy


http://www.diariolasamericas.com/dictadura-castrista-humilla-patriotas-latinoamericanos-n3926857

lunes, 23 de enero de 2017

Dictador Maduro a la Corte Penal Internacional

04 de julio de 2016 - 03:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Si Maduro y los miembros de su sistema político administrativo, judicial, electoral, militar, policial, de seguridad y de comunicación no cesan de inmediato en sus acciones y omisiones criminales, es pertinente abrir una investigación ante la Corte Penal Internacional



Entre los efectos que ha producido la activación de la Carta Democrática Interamericana realizada en la reunión de Consejo Permanente de la OEA el 23 de junio de 2016 , está la responsabilidad personal de Nicolás Maduro y los miembros de su régimen.  A partir del informe del Secretario General Luis Almagro y por la situación a la que está sometido el pueblo venezolano, está abierto el ámbito de la responsabilidad penal internacional por “crímenes contra la humanidad o de lesa humanidad”.  Si Maduro y los miembros de su sistema político administrativo, judicial, electoral, militar, policial, de seguridad y de comunicación no cesan de inmediato en sus acciones y omisiones criminales, es pertinente abrir una investigación ante la Corte Penal Internacional.

La Corte Penal Internacional, que también se denomina Tribunal Penal Internacional, es el organismo judicial internacional de carácter permanente con competencia para conocer y condenar el “genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y el crimen de agresión” considerados como los “crímenes más graves de trascendencia internacional”, cometidos por individuos. El Estatuto de Roma entiende por “crimen de lesa humanidad”  cualquiera de los actos que enumera en su artículo 7, “cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”, señalando entre esos actos  -aplicables para el caso- el asesinato, la tortura, la encarcelación u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales de derecho internacional, la persecución de un grupo por razones políticas…, y “otros actos inhumanos de carácter similar que causen intencionalmente grandes sufrimientos o atenten gravemente contra la integridad física o la salud mental o física”.

El mismo Estatuto de Roma da los conceptos de los actos considerados como crímenes de lesa humanidad. Por ejemplo, establece que se entiende por “persecución, la privación intencional y grave de derechos fundamentales en contravención del derecho internacional en razón de la identidad del grupo o de la colectividad”, que para el caso de las acciones de Nicolás Maduro y sus entornos, están probados con la violación de los derechos humanos (parte esencial del derecho internacional) como el debido proceso, la presunción de inocencia, el juez imparcial, la irretroactividad de la ley, y más, respecto a los presos políticos como Leopoldo López, Antonio Ledezma y decenas de civiles y militares venezolanos reducidos a esa situación solo por ser opositores, y por medio de un sistema judicial operado por el dictador  como instrumento de represión.

Estos hechos, que en el informe de Luis Almagro que produjo la activación de la Carta Democrática Interamericana se presentan como violaciones a los elementos esenciales de la democracia, constituyen delitos de lesa humanidad en la competencia del Tribunal Penal Internacional, igual que los “actos inhumanos” que se prueban y denuncian todos los días por las redes sociales y la prensa libre, mostrando venezolanos que mueren por falta de medicinas, por crímenes, o que simplemente sufren hambre por acciones de responsabilidad directa de Maduro y su régimen.

El prefijo “lesa” significa que se trata de crímenes que ofenden, agravian e injurian a la humanidad, y eso es precisamente lo que sucede en Venezuela y lo que ha puesto en evidencia el Secretario Almagro en adecuado cumplimiento de sus funciones.  Los estados parte del Estatuto de Roma pueden remitir al Fiscal solicitudes de investigación, pero además, el artículo 15 del Estatuto señala que el Fiscal, de oficio, puede iniciar una investigación sobre la base de información acerca de un crimen de competencia de la Corte.  Si el Fiscal lee el informe Almagro o simplemente revisa la prensa internacional respecto a la situación de Venezuela, encontrará que tiene un  sólido caso, cuya desatención podría comprometer el correcto ejercicio de sus funciones.

Ya varios dictadores han sido sometidos a la Corte Penal Internacional y sus procesos y condenas empiezan a sentar precedente.  Si Maduro como expresión del socialismo del siglo XXI en Venezuela persiste en bloquear una salida democrática a la situación dictatorial a la que somete a su pueblo, debe tener la seguridad que más pronto que tarde, en el gobierno o cuando lo hayan retirado de él, deberá responder por sus crímenes de manera personal, y ciertamente acompañado por los individuos que ejerciendo autoridad y competencias judiciales, electorales, militares y de cualquier tipo, cometen a diario delitos que el sistema democrático internacional no debe ni puede pasar por alto.

Solo quedan dos opciones –que no tardarán en definirse– respecto a Maduro, sus digitadores y los arbitrarios detentadores del poder en Venezuela.  La planteada por el pueblo venezolano y valientemente recogida por el Secretario General Luis Almagro y los defensores de la libertad: “referendo revocatorio en 2016 y liberación de los presos políticos”; o la investigación, procesamiento y condena de Maduro y sus entornos por delitos de lesa humanidad ante “la Corte Penal Internacional”.

http://www.diariolasamericas.com/dictador-maduro-la-corte-penal-internacional-n3915081


domingo, 22 de enero de 2017

OEA, las dictaduras pierden disfraz de democracia

27 de junio de 2016 - 03:06  - Por Carlos Sánchez Berzaín
El modelo dictatorial con disfraz de democracia que crearon Chávez y Castro en base a la prebenda, al petróleo, al dinero y a la corrupción, se acaba

El informe del secretario general de la OEA para activar la Carta Democrática Interamericana respecto al Gobierno de Venezuela, las torpes maniobras para impedir que se trate el tema, el voto de 20 países por la consideración del asunto, con solo 12 en contra y dos abstenciones, y el desarrollo de sesión del Consejo Permanente de la OEA, el pasado 23 de junio, que ha activado la Carta, han dejado claro que el régimen venezolano de Nicolás Maduro y los similares de Ecuador, Bolivia y Nicaragua no son democracias.  La histórica acción de Luis Almagro ha logrado ya que Venezuela y las otras dictaduras del socialismo del siglo XXI pierdan su disfraz de democracia.
Los antecedentes de hace solo unos días en la 46 Asamblea General de la OEA, que se reunió en República Dominicana, mostraban que el grupo no democrático, organizado por Castro y Chávez, que ha terminado denominándose socialismo del siglo XXI, estaba aún en control de la mayoría de los votos en la organización, pues tuvieron la prepotencia de agredir al Secretario General promoviendo una resolución sumando 19 votos.  Todo hacía prever que con ese apoyo, denominado como los “votos de la vergüenza”, que además son resultado evidente de diversas formas de “corrupción”, el castrismo desde fuera de la OEA terminaría tan rápida como inmoral e ilegalmente con la acción del secretario Almagro para activar la Carta Democrática respecto a Maduro y su régimen.
En un día,  el Gobierno de Venezuela, su centro neocolonial castrista y sus socios de grupo y de modelo Ecuador, Bolivia y Nicaragua, fueron derrotados por lo menos tres veces.  La primera cuando pretendieron que el Consejo Permanente de la OEA no tratara la petición del Secretario General,  y llevando el asunto a votación fueron rechazados por 20 votos, sufriendo la división de su principal herramienta el Petrocaribe y una prudente distancia de otros gobiernos.  La segunda cuando la ministra de exteriores de Venezuela acusó al Secretario General de la OEA de pretender dar un golpe de estado a Maduro, haciendo un ridículo papelón en un foro tan importante, al repetir las consignas dictatoriales que imponen a los indefensos ciudadanos bajo su poder.  La tercera, porque la Carta Democrática Interamericana ya está activada, la reunión del Consejo Permanente escuchando y considerando el informe de Almagro, ha puesto ya en marcha el documento que vela por la democracia, ha iniciado el procedimiento y mecanismos contenidos en el artículo 20 del mismo.
Pero hay una derrota mas grave e irreversible y es que las dictaduras del socialismo del siglo XXI “han perdido definitivamente su disfraz de democracia”.  Si alguien creía o simulaba que Venezuela es una democracia, está perdido y refutado luego de que el Consejo Permanente aplicó la Carta con la recepción del informe del Secretario General y posteriores actos.  Los hechos descritos y demostrados en el informe de Almagro, con prueba preconstituida y de conocimiento público mundial, ya son irreversibles.  Nadie duda de la violación de derechos humanos, la existencia de presos políticos, la ausencia de división e independencia de los poderes públicos, la persecución política, el exilio, la manipulación, etc.  Frente a eso la defensa dictatorial sólo es de consignas y está tan debilitada que ya ni esgrime el antiimperialismo  estadounidense, porque no puede hacerlo con un enviado especial hablando con el dictador.  Ante tal debilidad, ya ni el soborno petrolero alcanza porque se ha hecho muy evidente.
Los gobiernos que aún respaldan a las dictaduras del siglo XXI han resultado ser  Antigua & Barbudas, Dominica, El Salvador, Granada, Haití, República Dominicana, San Cristobal & Nieves, San Vicente y las Granadinas.  Los que se abstuvieron Trinidad Tobado y Santa Lucía.  Es posible que luego de escuchar el informe de Almagro sobre Venezuela y darse cuenta que todo el mundo lo conoce, les toque un poco de respeto por sus patrias y sus pueblos que los haga respetar los principios, valores y obligaciones de libertad y democracia.  En todo caso son los pueblos de estos países los que preguntarán ahora por qué brindan un apoyo fuera de toda razón y legalidad.  Los órganos legislativos de los países que quedaron entre los votos de la vergüenza tienen tarea de fiscalización urgente.
Los regímenes de Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega en Nicaragua han perdido junto con el de Nicolás Maduro su disfraz de democracia.  Los jefes de esos gobiernos saben que el informe de Almagro sobre Venezuela es sólo el primer capítulo de un expediente regional del que forman parte, porque igual, o en algunos casos peor que en Venezuela, violan los derechos humanos, controlan todos los poderes del estado, utilizan la justicia como mecanismo de represión política, tienen presos y exiliados políticos, violan la libertad de prensa y de expresión, atentan contra la propiedad privada, tienen a la corrupción como elemento esencial de sus gobiernos, están señalados por el tema del narcotráfico……son sólo la aplicación en el siglo XXI del fallido modelo estalinista de la dictadura castrista de Cuba que los ha creado, los ha estructurado y los dirige.
El modelo dictatorial con disfraz de democracia que crearon Chávez y Castro en base a la prebenda, al petróleo, al dinero y a la corrupción se acaba.  La libertad y la democracia recuperan espacios que nunca debieron perder.  La Carta Democrática Interamericana está activada, la OEA se recupera, tiene un extraordinario secretario general.  Es inevitable que el pueblo venezolano tenga referéndum revocatorio antes de fin de año.  Castro, Correa, Morales y Ortega saben que ya no engañan a nadie, la crisis los acosa. Las dictaduras del siglo XXI van perdiendo el poder y pronto tendrán que dejar el gobierno, han perdido su disfraz de democracias.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy 

http://www.diariolasamericas.com/oea-las-dictaduras-pierden-disfraz-democracia-n3900862

sábado, 21 de enero de 2017

La corrupción contra la democracia en la OEA

20 de junio de 2016 - 02:06  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Se ha desatado en la OEA y en toda la región una lucha entre la verdad y la impostura, entre la democracia y la corrupción.  La verdad está liderada por Luis Almagro en su petición respecto al Gobierno de Venezuela donde se violan los derechos fundamentales, hay presos políticos, no hay estado de derecho, no hay división e independencia de los poderes públicos y más.



La activación de la Carta Democrática Interamericana solicitada por el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) respecto a la situación de Venezuela,  ha causado espanto en los gobiernos no democráticos del socialismo del siglo XXI que postergan cuanto pueden el tratamiento del asunto y que han tratado de usar la 46 Asamblea General en República Dominicana para mostrar que aún tienen la mayoría de votos para rechazar –con cualquier pretexto- la tan justificada como inesperada demanda de Luis Almagro.

La 46 Asamblea de la OEA ha sido el escenario previo al tratamiento de demanda Almagro respecto a Venezuela, haciendo de este asunto el más importante, demostrando que tanto las acciones políticas allí desplegadas y las que vienen, no dejan duda que se libra una confrontación entre la corrupción y la democracia.

El Gobierno cubano desde fuera y el venezolano desde dentro, creyeron que habían terminado con la OEA reduciéndola a un foro supeditado a su voluntad; estaban seguros que la creación de sus organismos para regionales había logrado desplazar la importancia política de la OEA; que el discurso anti imperialista había sido exitoso y suficiente para archivar y pisotear los principios de libertad, democracia y respeto a los derechos humanos que desde su creación en 1948 propugna, promueve y debe defender la OEA; que el control de la mayoría de votos vinculados al petróleo venezolano al Petrocaribe y su expansión en la región garantizaban todo lo descrito; que con esa mayoría podían poner y manipular al nuevo Secretario General como lo hicieron con el previo Insulza.  En la agenda política internacional del castrismo la OEA volvería a servir  para justificar, encubrir y sostener los atropellos cometidos por sus regímenes en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con el disfraz de una institucionalidad democrática progresista.

Acontece todo lo contrario al “plan castrista para la OEA”, pues el control se les va de las manos porque el nuevo Secretario General ha escogido el respeto a los principios, valores y obligaciones legales internacionales antes que la sumisión a la voluntad de las dictaduras detentadoras de la mayoría de votos. Ha preferido la verdad a la comodidad. La acción de Luis Almagro pidiendo la activación de la Carta Democrática Interamericana para Venezuela ha puesto en crisis al socialismo del siglo XXI porque tiene el valor de plantear lo evidente, lo correcto, lo que todo el mundo sabe, lo que la OEA tiene obligación de hacer aplicando sus propias normas.  Las amenazas y la prepotencia de Nicolás Maduro y de sus colegas no democráticos no han sido suficientes para asustar a un hombre de izquierda pero no obsecuente, como acredita ser Luis Almagro, que ha puesto incluso su estabilidad y seguridad personales en riesgo frente al teóricamente omnipotente aparato implementado por Castro y Chávez.

Se ha desatado en la OEA y en toda la región una lucha entre la verdad y la impostura, entre la democracia y la corrupción.  La verdad está liderada por Almagro en su petición respecto al Gobierno de Venezuela donde se violan los derechos fundamentales, hay presos políticos, no hay estado de derecho, no hay división e independencia de los poderes públicos y más.

La impostura es la estrategia diseñada y operada por el castrismo para mantener en Venezuela a un Gobierno títere que no solamente le sirve de fuente de subsistencia económica, sino que es que la base fundamental de su influencia internacional, que le da mucho poder y maniobra en los organismos internacionales desde Naciones Unidas hasta organismos especializados.  De ahí que la lucha de hoy en la OEA no es entre venezolanos o respecto a Venezuela solamente, se trata de la sobrevivencia de la dictadura más antigua de la región y de sus satélites, se está librando una batalla por la democracia en las Américas.

La verdad está demostrada por hechos de conocimiento mundial respecto a la situación de Venezuela, está fundada en los principios universales y americanos que hacen a la soberanía de los pueblos que no puede ser sometida por gobiernos que se instalan a perpetuidad a costa de la opresión, la violación de derechos humanos y el hambre de sus ciudadanos.  La verdad que se llama democracia, está arrinconada por las acciones de corrupción que producen los “votos de la vergüenza” que han demostrado ser 19 de los 34 en la última Asamblea General de la OEA, donde presuntamente aprobaron una resolución anunciada por la canciller de Nicolás Maduro para “evaluar al Secretario General” en el Consejo Permanente, en una clara acción de intimidación, como las que realizan todos días los regímenes en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.  Si la resolución es cierta es una muestra de corrupción, una vergüenza, y si es falsa, prueba lo mismo por la manipulación.

Los 19 votos con que dice contar ahora en la OEA el régimen venezolano, representan la corrupción, porque pasan por encima de las obligaciones y principios asumidos por los estados y de lo mandado por sus pueblos.  Son votos fundados en el interés económico de gobiernos interesados en seguir recibiendo prebendas petroleras y económicas del patrimonio venezolano administrado por Cuba.  Representan el miedo a una crisis en el Caribe si el Gobierno cambia en Venezuela antes de fin año. Son en la mayoría de los casos arreglos de toma y daca por valores económicos, petro coimas?, y en otros casos son componendas por un poco de estabilidad, negocios o encubrimiento?.  El mundo observará en los próximos días como vota la corrupción y como vota la democracia en la OEA. Aunque la corrupción tenga mas votos ya ha perdido porque está en evidencia, y el final es solo cuestión de tiempo.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/la-corrupcion-contra-la-democracia-la-oea-n3885969

viernes, 20 de enero de 2017

Los defensores del dictador Maduro

13 de junio de 2016 - 03:06  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Ya nadie cree que en Venezuela haya libertad, todo lo contrario, se reconoce por sus nombres a decenas de presos políticos en torno a Leopoldo López como símbolo, se certifica el control de prensa y se observa un pueblo oprimido y humillado

 La crisis provocada y agravada por la ineptitud del Gobierno y el fracaso de su modelo; el hambre, la violencia, la inseguridad y la muerte; la corrupción y la impunidad descaradas e institucionalizadas; la represión y persecución como política de estado; el narco estado en evidencia y el sometimiento del país a poder extranjero; la existencia de presos y exiliados políticos ya reconocidos por todo el mundo; son entre otras, las razones que hacen del referéndum revocatorio el escenario final del régimen de Venezuela. Ante esta realidad, que nadie con mínimo respeto a los derechos humanos prologaría, la estrategia de la dictadura es la de ganar tiempo y multiplicar sus defensores frente a la única acción de solución que es la activación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA. Por eso con maniobras y manipulaciones el socialismo del siglo XXI activa y multiplica los defensores del dictador Maduro.

El régimen de Maduro y el socialismo del siglo XXI -dirigido por Cuba e integrado por los cada vez más cuestionados y debilitados gobiernos de Ecuador, Bolivia y Nicaragua- están acabados. Es la crisis económica, social y humanitaria a la que han llevado al país petrolero más rico de la región. Ya nadie cree que en Venezuela haya democracia, todo lo contrario, la opinión pública mundial está convencida que se trata de una dictadura decidida a llevar a su pueblo a penurias extremas con el único fin de permanecer indefinidamente en el poder. Ya nadie cree que en Venezuela haya libertad, todo lo contrario, se reconoce por sus nombres a decenas de presos políticos en torno a Leopoldo López como símbolo, se certifica el control de prensa y se observa un pueblo oprimido y humillado.

La derrota de la dictadura está sellada por las imágenes de niños clamando medicinas que nunca llegan y cuya falta termina con sus vidas; los desgarradores testimonios de madres que no pueden alimentar a sus bebés; los videos de venezolanos agrediéndose por conseguir un poco de comida; el estado de indefensión de la población frente al atropello y la inseguridad; la prepotencia violenta de grupos del gobierno para someter al pueblo; los mercados vacíos y la necesidad que lleva a la gente a extremos; la ausencia del 95% de fármacos esenciales para resguardar la salud; el “mango” convertido en casi el único alimento temporalmente accesible mientras los jerarcas del régimen defienden a sus familiares por narcotráfico en Nueva York, viajan gastando millones o incluyen a su estilista como diplomática.

Lo que se debería resolver en solo días por una comunidad internacional seria, se ha tornado en un infinito y fraudulento proceso de diálogos y negociaciones manipulados por la dictadura cubana que ha puesto en acción todos los medios para sostener a su gobierno títere de Venezuela. Todos los organismos para-regionales creados o controlados por el socialismo del siglo XXI han actuado y fracasado. Han creado incluso un grupo de ex presidentes que sometieron sus gobiernos al castro-chavismo y solo han ratificado su penosa subordinación. In extremis, usan a José Luis Rodríguez Zapatero ex presidente del Gobierno español y conocido cófrade de Castro y Chávez. Zapatero –como defensor de la dictadura- ha podido visitar a Leopoldo López para obtener la histórica respuesta de que “mi libertad no se transa por la democracia de Venezuela”. Varios y mejores ex presidentes, incluyendo a Felipe González de España y del mismo partido que Zapatero (PSOE) fueron prohibidos por Maduro cuando trataron de visitar a los presos políticos, por la sencilla razón de que no estaban mandados ni actuando para defender la dictadura.

Todo esto, incluida la alegación de Zapatero de contar con el respaldo de los Estados Unidos en su gestión, solo busca defender al dictador y no permitir ni el referéndum revocatorio este año, ni salida alguna. La componenda que el socialismo del siglo XXI pretende para sostener a Maduro trata de ser previa a la consideración de la activación de la Carta Democrática Interamericana en la OEA. Mientras Zapatero maniobra, los países que representan los votos de la vergüenza contra la democracia, los gobiernos sometidos al poder castrista, demoran y dilatan el cumplimiento de sus obligaciones respecto a la Carta que firmaron con carácter vinculante y obligatorio, con declaraciones e invocaciones tan deshonrosas como irresponsables que los convierten también en defensores de la dictadura.

Paralizar el renaciente sistema interamericano de defensa de la democracia es el objetivo de las dictaduras de la región, porque saben que después de Venezuela vienen ellos. El caso Venezuela solo será el primero de varios que como Ecuador, Bolivia y Nicaragua no tardarán en ser puestos en la misma situación. No quieren precedente, no desean jurisprudencia de activación de la Carta Democrática porque esto representa además una ratificación de las causas por las que la dictadura de Cuba está suspendida y es enemiga mortal de la OEA. Simplemente los principios de la Carta Democrática condenan a las dictaduras y éstas se defienden como saben, con el poder de la mentira, la extorsión, el soborno y la cobranza de viejas cuentas y ocultos pecados que les permiten una extensa baraja de defensores.

Mientras el pueblo venezolano, Luis Almagro y la prensa libre internacional han demostrado la validez moral, legal y política de una activación de la Carta que permita realizar este año el referéndum revocatorio en Venezuela, las dictaduras solo quieren mas enredos, mas mediadores, mas declaraciones. Vemos al dictador Castro y su canciller con los países del Caribe, a los sobresaltados Correa, Morales y Ortega, al mandado Rodríguez Zapatero y sus visitas, incluso a Macri de Argentina que “parece decidido a una movida K” jugando con la democracia por la Secretaría General de la ONU para su canciller. Todos tratando de llevar el tema fuera de la OEA, todos en contra de la democracia y actuando como los defensores del dictador Maduro.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/los-defensores-del-dictador-maduro-n3871518

jueves, 19 de enero de 2017

Almagro desenmascara a Maduro

06 de junio de 2016 - 03:06  - Por Carlos Sánchez Berzaín
La solicitud de activación de la Carta Democrática Interamericana es un brillante instrumento jurídico y político de defensa de los principios y valores de la OEA, contiene aspectos de hecho y fundamentos de derecho irrebatibles



Al activar la Carta Democrática Interamericana pidiendo la “convocatoria a una sesión urgente del Consejo Permanente de los Estados Miembros entre el 10 y 20 de junio de 2016” para “atender la alteración del orden constitucional y como la misma afecta gravemente el orden democrático de la Republica Bolivariana de Venezuela”, Luis Almagro ha demostrado que la Organización de Estados Americanos (OEA) tiene Secretario General, ha puesto en evidencia a la dictadura venezolana, ha realizado una fundamentación de hecho y de derecho muy sólida, pero sobre todo, ha iniciado un irreversible proceso que muestra cuales son los gobiernos democráticos que están protegiendo y tolerando -por razones económicas y/o políticas- a las dictaduras del socialismo del siglo XXI. La consideración y resolución de la histórica acción de Almagro a favor de la democracia en la región, desenmascara los “votos de la vergüenza” en la OEA.

La solicitud de activación de la Carta Democrática Interamericana es un brillante instrumento jurídico y político de defensa de los principios y valores de la OEA, contiene aspectos de hecho y fundamentos de derecho irrebatibles. En sus 132 páginas, Almagro resume y documenta la situación de Venezuela y la contrasta con las disposiciones en materia de derechos humanos, democracia, justicia, regímenes constitucionales, responsabilidad en el servicio público, corrupción, división e independencia de los órganos del poder público, elecciones libres, libertad de prensa, soberanía popular, cuestiones electorales y otros aspectos hasta ahora repetidamente denunciados por las víctimas pero no aceptados y menos asumidos por autoridad o funcionario alguno del orden internacional. Reconoce oficialmente la existencia de “presos políticos” y precisa sin temor la contradicción de la democracia con la existencia de presos políticos.

Resulta muy importante su alegación de “ética en la política” citando a Desmond Tutu: “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. De esta manera Luis Almagro marca distancia de la oscura y penosa gestión de su antecesor Insulza, muestra como se debe cumplir con las obligaciones de Secretario General de la OEA y además de ser el “abogado de la democracia”, reivindica la política, la buena política, la del servicio a los mandantes, la de la previsibilidad, la de la rendición de cuentas, la de la transparencia, la del “estado de derecho” en el que ningún individuo puedo estar por encima de la ley. La petición de Almagro es un acto de valentía en la defensa de la libertad y la democracia y por eso –más allá del resultado político- se trata de un hecho histórico que reencauza la política y el rol de la OEA en la región.

La situación de Venezuela es tan grave y compleja que en este momento ya no se trata de la “alteración del orden democrático” en ese país, se trata –como lo ha publicado el Interamerican Institute for Democracy- que “la democracia ya no existe en Venezuela”. Pero aún así el efecto del pedido de Almagro ha ocasionado de un terremoto político entre los estados miembros de la OEA y un impacto terminal a las dictaduras del socialismo del siglo XXI vigentes en Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua que han reaccionado con todos los mecanismos de insulto, violencia, presión, infamia, propaganda, difamación, influencia y control de daños que a su alcance. No podía ser de otra manera porque han quedado en vitrina, les han tumbado la careta de democracias simuladas y los han puesto en evidencia frente a los pueblos y a la opinión pública mundial: los dictadores están desnudos.

Las acciones de defensa de la dictadura venezolana (que defienden también a Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua), ha ido desde insultos como los de Nicolás Maduro que solo han servido como actos de reincidencia y prueba de lo denunciado por Almagro, hasta operaciones diplomáticas que han hecho cambiar al gobierno argentino del presidente Mauricio Macri de su original posición de denuncia contra la dictadura venezolana a la maniobra de precipitar una reunión del Consejo Permanente de la OEA convocado y presidido por el representante de Argentina Juan José Arcuri, para emitir una resolución en la línea del castrismo que opera desde bambalinas; pero esta resolución en lugar de ayudar a Maduro, ha complicado más su situación pues ha terminado siendo un paso hacia el tratamiento de la petición del Secretario Almagro.

El socialismo del siglo XXI lucha ahora porque la reunión pedida por Almagro no se realice y para eso sería capaz hasta de hacer que lo pida la “oposición venezolana”, pero eso es imposible. Realizándose la reunión del Consejo Permanente, Almagro tiene un caso demostrado con prueba pre constituida y si el liderazgo castrista logra sumar a sus votos duros de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, los gobiernos del “Petrocaribe”, y los votos  de otros países, con cualquier excusa como la de México, Argentina, Colombia, es posible que se termine sin resolución o con una resolución de rechazo. Esto significará que “la democracia no tenga aún los votos para defenderse”. Si sucede, de cualquier forma o con cualquier pretexto estaremos ante un bochornoso acto de “prevaricato”, de desconocimiento y violación de las obligaciones legales y de los principios y valores por conveniencias espurias de valor económico o político que no tardarán en cobrar su precio a los gobernantes cómplices, que serán señalados como los “votos de la vergüenza”.

 *Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/almagro-desenmascara-maduro-n3857067

miércoles, 18 de enero de 2017

Perú, entre Keiko Fujimori y la ingobernabilidad

30 de mayo de 2016 - 03:05  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Los líderes y agrupaciones políticas que hoy apoyan directa o indirectamente a Kuczynski para la segunda vuelta, procurando que sea Presidente del Perú, lo hacen por oposición a Fujimori


La segunda vuelta electoral para elegir presidente de Perú se realizará el próximo 5 de junio, entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular), ganadora de las elecciones del pasado 10 de abril, y Pedro Pablo Kuczynski (PPK) el segundo en votación.  El escenario es un ambiente político de intensa confrontación por la resistencia de importantes sectores políticos a que la hija del expresidente Alberto Fujimori sea presidenta del Perú, sumada a los intereses de grupos políticos que prefieren un presidente débil, eligiendo a Kuczynski.  Por los resultados de la elección general Keiko Fuimori tiene mayoría en el Congreso y por su prolongado trabajo presenta la mejor estructura política y territorial, mientras que Kuczynski no tiene posibilidad de contar con un Congreso favorable, por lo que afrontaría graves problemas de gobernabilidad.  Se trata de una segunda vuelta electoral en la que los peruanos elegirán entre Keiko Fujimori y la ingobernabilidad.

Las elecciones generales tuvieron la alta concurrencia  del 81,80% de votantes. En la presidencial Keiko obtuvo  6,115,063 votos, o sea el 39,86%, y Pedro Pablo  3,228,661 que representa el 21,05%.  Los resultados para el Congreso compuesto por 130 miembros dieron al partido de Fujimori 73 legisladores, al PPK 20, al Frente Amplio 18, a APP 9, Acción Popular 5 y Apra 5.  La mayoría de Keiko en el Congreso es sólida y para el caso de que sea elegida presidenta le garantiza una administración estable,  sujeta al control democrático que impone el sistema político peruano.  De ser electo Kuczynski deberá gobernar confrontado a un Congreso de oposición y con aliados coyunturales que en general no tienen con él ni con su estructura  partidaria ninguna coincidencia ideológica o programática.

La candidata presidencial Veronika Mendoza, del Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad, salió tercera con  2,874,940 votos, o sea el 18,74%.  Juntos y sumados Kuczynski y Mendoza tuvieron menos  respaldo popular, menos votos y menos porcentaje en las elecciones que Keiko Fujimori, que les ganó la elección al segundo y a la tercera, juntos. La representación en el Congreso acentúa esa diferencia. Además, entre Kuczynski y Mendoza las diferencias programáticas e ideológicas son abismales, más cuando Mendoza ha sido señalada como vinculada al debilitado socialismo del siglo XXI liderado por Cuba y Venezuela.

Los líderes y agrupaciones políticas que hoy apoyan directa o indirectamente a Kuczynski para la segunda vuelta, procurando que sea Presidente del Perú, lo hacen por oposición a Fujimori, con discurso antifujimorista dirigido contra el  padre de la candidata, Alberto Fujimori, que gobernó el Perú por más de 10 años, presentando el temor de nuevos excesos.  Ya funcionó en las elecciones de 2011 cuando para la segunda vuelta electoral Mario Vargas Llosa apoyó “sin alegría y con muchos temores” al actual presidente Ollanta Humala precisamente contra Keiko Fujimori.  El apoyo a Humala permitió a éste llegar a la presidencia y representó que su gestión asuma una posición de centro alejándose de sus compromisos y planes originales con el proyecto castrochavista que parecía su origen inequívoco, y de este modo el Perú no fue uno más de los países completamente inscritos en el socialismo del siglo XXI.

Ahora el escenario es diferente. Keiko Fujimori ha ganado la primera vuelta con el 39,86% de votación y ha obtenido además la mayoría en el Congreso.  El segundo candidato más votado no tiene posibilidades de respaldo congresal para el caso de asumir la presidencia y sus coyunturales apoyos para la segunda vuelta estarán listos a darle la espalda y atacarlo apenas tome la presidencia; en esas condiciones el Gobierno será muy difícil o imposible, porque no hay país con sistema presidencialista en el que se pueda permanecer en el poder con 21% de apoyo popular original y sin una sólida alianza en legislativa, menos con una minoría estancada o cercada.

Para los socialistas del siglo XXI que están en el Perú es una buena estrategia hacer todo lo posible para que Fujimori no sea presidenta, y por eso la combaten y apoyarán a Kuczynski, a quien al principio harán su rehén y luego su víctima, para terminar con el proyecto económico que llaman liberal, que se ejecuta desde la década de los 90 y que con gobiernos de diverso tono, pero con una misma política de estado, ha puesto al Perú en el liderazgo del crecimiento económico sostenido en la región.  De otra parte, con un gobierno débil, la operación subversiva, el reponer incluso acciones guerrilleras, buscar confrontación social, deteriorar, poner en crisis y hasta derrocar al gobierno democrático funciona más fácilmente, buscando dar lugar a un escenario como el creado a su turno en Venezuela (1999), Bolivia (2003) y Ecuador (2005), que permita el entierro de lo que la democracia y el acceso del castrismo al poder, revestido de populismo liberador.

Por sus condiciones personales y profesionales, seguramente el candidato Kuczynski podría ser un gran presidente del Perú, pero en las condiciones actuales si accede a tal investidura, parece condenado al fracaso más rotundo porque no tiene condiciones políticas objetivas de gobernabilidad. Las condiciones políticas objetivas no dependen de las capacidades ni de la buena voluntad del candidato Kuczynski, son solo la cancha rayada por los resultados de la primera vuelta y las condiciones políticas de su país.  Lo más grave es que de ser elegido, podría ser el último presidente del periodo democrático que los peruanos recuperaron luego de que Alberto Fujimori dejó el poder.  La amenaza del castrochavismo no ha desaparecido, está declinando pero opera al máximo y tienen la vista puesta en Perú para destrozar su democracia a partir de la elección de un presiente sin gobernabilidad.

http://www.diariolasamericas.com/peru-keiko-fujimori-y-la-ingobernabilidad-n3842985