sábado, 31 de diciembre de 2016

Doce años de impunidad de Carlos Mesa y Evo Morales

14 de octubre de 2015 - 05:10  - Por Carlos Sánchez Berzaín

Hace doce años se encontraba en plena ejecución el plan para terminar con el Gobierno democrático de Bolivia mediante una extensa conspiración y sedición interna e internacional, impulsada por el eje Caracas-La Habana, con violencia extrema, promovida con presencia de grupos armados nacionales y extranjeros, articulada internamente por el jefe cocalero Evo Morales y el dirigente campesino Felipe Quispe, que con la traición del vicepresidente Carlos Mesa lograron la renuncia forzada del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.  Era el tercer intento de derrocamiento en menos de diez meses, pero en esta ocasión con la denominada “guerra del gas” resultó exitoso. El 17 de octubre de 2003 caía el Gobierno democrático y comenzaba la etapa que ha hecho de Bolivia una de las dictaduras del socialismo del siglo XXI liderado por el castrismo. Los exitosos conspiradores han logrado hasta ahora 12 años de poder e impunidad.

El argumento de la conspiración fue la oposición a la venta del gas boliviano a Estados Unidos a través e Chile, el “crimen de negociar con Chile” y la proclama de romper los vínculos hegemónicos con el imperialismo norteamericano y las empresas transnacionales. Carlos Mesa asumió la Presidencia el mismo día del derrocamiento y al día siguiente, cumpliendo con la conspiración, estableció la denominada “agenda de octubre” que proclama la defensa del gas y los hidrocarburos bolivianos, establecer una asamblea constituyente y enjuiciar al Presidente Sánchez de Lozada y los miembros de su gobierno.

El 31 de octubre de 2003, por Decreto Supremo 27234 Mesa estableció “amnistía” para todos los autores de crímenes cometidos para y en el derrocamiento del Presidente Constitucional.  Esta norma, vigente hasta hoy, protege a Evo Morales, al propio Mesa y a centenas de miembros del actual gobierno (ministros, embajadores y funcionarios) que han confesado públicamente sus delitos y que los presentan a la opinión pública como “méritos para reclamar espacios de poder”. Evo Morales en varias intervenciones públicas ha reivindicado y justificado la conspiración y el derrocamiento. Felipe Quispe ha escrito un libro y realizado entrevistas confesando la sedición, el alzamiento armado y  acciones criminales como “haber ordenado a sus bases, que tenían entrenamiento guerrillero del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK) a sacar las armas”. Mesa –bajo denuncia de haber pedido y recibido dinero para ser candidato- busca el linchamiento de Sánchez de Lozada para mitigar su traición.

Los doce años que han pasado están marcados por la suplantación de la Constitución Política de la República de Bolivia por la Constitución del Estado Plurinacional de Evo Morales, que igual que en Venezuela y otros países de la órbita, han liquidado el estado de derecho, concentrado todos los poderes en manos del gobernante, convertido el sistema de justicia en el mecanismo de represión política, anulado la libertad de prensa, manipulado y multiplicado elecciones y referéndums para simular democracia. Bolivia es hoy un país con perseguidos, presos y exiliados políticos como resultado de las masacres de Evo Morales. Mesa fraguó el mecanismo legal para permitir el acceso de Evo Morales al poder y su permanencia indefinida, al mismo tiempo que forzó la persecución política judicializada de Sánchez de Lozada y su gobierno, cambiando fiscales, ordenando votaciones  y violando el debido proceso legal, hasta tener como presos políticos a los miembros del Alto Mando Militar que defendieron la democracia el año 2003 y que incluso cumplieron mando militar democrático bajo órdenes del propio Mesa.

Doce años después de la “guerra del gas” los contratos de Evo Morales con las transnacionales son más generosos y éstas pagan menos impuestos que los que estarían pagando con la ley de hidrocarburos de Sánchez de Lozada.  Los programas de producción de gas no se han cumplido y Bolivia está rezagada en exploración y explotación, ha perdido el mercado norteamericano y reducido sus posibilidades en los países vecinos. NO han “sembrado el gas” se lo han gastado!. Evo Morales ha llevado al país a records de deuda externa y deuda interna. Se ha retornado al sistema estatista y centralista, con éxito en ineficiencia y corrupción.  El boom de los precios internacionales ha sido liquidado en “desarrollismo populista” y el país se encamina a una crisis económica. Los cultivos de coca ilegal se han incrementado de 3.000 hectáreas a más de 40.000 y crecen la sospecha y las publicaciones internacionales de que Bolivia es hoy un narco estado.

Luego de doce años no se han aclarado los hechos y las responsabilidades que llevaron al derrocamiento del Presidente Sánchez de Lozada, porque los autores son acusadores, testigos, jueces y verdugos.  Las víctimas siguen siendo utilizadas por los conspiradores como medio de persecución política contra los derrocados.  Los autores gozan de amnistía, están en el poder y los defensores de la ley están perseguidos, exiliados y son presos políticos.  Bolivia es diferente, pero no mejor, se han perdido grandes oportunidades de desarrollo económico y social.  La seguridad y varios ámbitos estratégicos del país están intervenidos por el castrismo.  Evo Morales ha producido por lo menos 17 masacres sangrientas y ha superado con creces el número de muertos que causó y buscó hace 12 años para derrocar al Gobierno constitucional.

Quienes hace doce años usaron como justificativo para derrocar al Presidente Sánchez de Lozada, la “posibilidad de que el gas boliviano pase por Chile” o el falso argumento de que “se venda gas a Chile”, han convertido hoy en motivo de movilización boliviana a partir del tema marítimo el buscar “una negociación con Chile”.  Los golpistas y conspiradores de hace doce años que hicieron bandera de su enemistad con Chile y que como en el caso de Carlos Mesa y Evo Morales rompieron desde la presidencia toda posibilidad de negociar, hoy piden “negociación con Chile” y entusiasman a los bolivianos en una acción publicitaria y política.  Esto y más…. Son los 12 años de poder e  impunidad de Carlos Mesa y Evo Morales, pero que no son para siempre.



*Abogado y Politólogo. Director del Interamercian Intitute for Democracy


http://www.diariolasamericas.com/doce-anos-impunidad-carlos-mesa-y-evo-morales-n3396886

viernes, 30 de diciembre de 2016

Cómo llega el castrismo a líder político de América Latina

07 de octubre de 2015 - 02:10  - Por Carlos Sánchez Berzaín
 
También objetivamente la dictadura castrista no debería estar en condiciones históricas de cumplir este papel. Auto proclamada “comunista”, es la dictadura más antigua de las Américas que  convirtió su país en uno de los más pobres,  es el gobierno con más violaciones de los “derechos humanos”, el régimen que produce el mayor exilio político, el sistema con el mayor número de cárceles y presos políticos, que eliminó la existencia de “sociedad civil” y la “prensa libre”
La realidad objetiva de la política y las relaciones internacionales, la influencia en los gobiernos de la región y la gravitación creciente con las potencias mundiales, parecen dejar claro que por  diversas razones, de intereses, de dependencia, de ideología, de conveniencia y de temor, América Latina sin excepciones, se encuentra bajo el liderazgo político de Cuba.  El gobierno dictatorial, la dictadura castrista, ha concentrado y maneja una influencia que –sin que nadie cuestione-  lo ha colocado como el líder político de América Latina. Hoy las cuestiones políticas importantes con los países de América Latina pasan por La Habana.

También objetivamente la dictadura castrista no debería estar en condiciones históricas de cumplir este papel. Auto proclamada “comunista”, es la dictadura más antigua de las Américas que  convirtió su país en uno de los más pobres,  es el gobierno con más violaciones de los “derechos humanos”, el régimen que produce el mayor exilio político, el sistema con el mayor número de cárceles y presos políticos, que eliminó la existencia de “sociedad civil” y la “prensa libre”. Es un gobierno totalitario y militarizado fundado en un implacable sistema de “seguridad del estado” que ha creado e institucionalizado una metodología para perdurar indefinidamente, con una casta que concentra todo el poder. Con mensaje “anti imperialista y anti capitalista”, bajo la dirección de Fidel y Raúl Castro, aplican, promueven, alientan y ejecutan intervenciones armadas y políticas de países y gobiernos en la región y en el mundo desde hace más de 50 años, desestabilizan y suplantan democracias, incentivan y sostienen guerrillas, expandiendo su influencia y control, han quedado solo como sospechosos de narcotráfico y otros crímenes de lesa humanidad, y todo eso a tiempo que se presentan como víctimas de un imperialismo al que han desplazado en su influencia.

El salvador del castrismo fue sin duda Hugo Chávez que con el dinero venezolano sacó a la dictadura del “periodo especial” para permitirle iniciando el siglo XXI, reponer su proyecto de expansión que en los sesentas disfrazado al principio de “populismo electoral” y convertido ahora en “dictaduras del socialismo del siglo XXI”.  Así derrocaron presidentes democráticos, promovieron y sostuvieron movimientos sociales para desestabilizar gobiernos, satanizaron partidos políticos, inundaron de dinero los procesos electorales, persiguieron líderes de la democracia generando presos y exiliados políticos para impedir renovación política, controlaron países destrozando sus constituciones, el estado de derecho y terminando con la democracia. Sin embargo, el mayor favor de Hugo Chávez al castrismo fue morirse, ya que con Chávez desapareció el liderazgo personal de un proyecto al que hasta entonces los Castro se subordinaban (el jefe era Chávez y el símbolo Castro), dando lugar a que desde entonces los Castro tengan el liderazgo político y el control económico del plan que diseñaron y que quedó totalmente en sus manos.

El castrismo controla hoy directamente los gobiernos que ha implantado y subordinado terminando con la democracia en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, los del denominado socialismo del siglo XXI.  Controla, por el petróleo venezolano -del que es políticamente dueño- a los países del Petrocaribe, que además de Cuba, Venezuela y Nicaragua comprende a 15 estados adicionales (Republica Dominicana, Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Honduras, Jamaica, Surinam, Santa Lucia, Guatemala, el Salvador, San Cristóbal y Nieves y San Vicente y las Granadinas) valiosos por su voto en organismos internacionales como las Naciones Unidas, organismos regionales, de derechos humanos y especializados. Por razones ideológicas y de negocios (corrupción?) en los gobiernos de Argentina, Brasil, e ideológicas tradicionales a Uruguay y Chile. Por razones de negociación con las FARC a Colombia. Por razones de prudencia, conveniencia y/o de temor a Perú, Panamá, México, Paraguay.  Estas razones se combinan y cada quien según su información o experiencia puede encontrar importantes concurrencias en cada gobierno específico.

De los medios de influencia y control que preceden el de “prudencia, conveniencia y/o temor” es el que la dictadura castrista utiliza con gobiernos no alineados. Tiene que ver –entre otros- con que el castrismo maneja y amenaza con la “capacidad de desestabilización” del gobierno o del país, incentivando protestas, sosteniendo manifestaciones, implementando mecanismos de crisis e incluso desarrollando o restaurando guerrillas  (Paraguay y Perú).  Además, la dictadura cubana usa su ilimitada  permanencia  en el poder como amenaza frente a los gobernantes democráticos que terminan sus mandatos y quedan expuestos al día después en el que la acción castrista -generalmente indirecta- con su técnica del “asesinato de la reputación” puede ser devastadora.  La inteligencia de todo gobernante latinoamericano prudente parece indicar “con el castrismo mejor de amigos”, y entonces lo que negocian es el precio para comprar la no injerencia en su estabilidad.

La milagrosa recuperación de la dictadura castrista desde la cenizas de su periodo especial hasta el liderazgo de América Latina que hoy ejerce, se ha producido en los últimos 15 años y además de lo expuesto, de la persistencia, ausencia absoluta de respeto a los principios y valores fundamentales y suerte de los dictadores, tiene que ver con factores internacionales que les dejaron el espacio vacío y expuesto.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/como-llega-el-castrismo-lider-politico-america-latina-n3383857

jueves, 29 de diciembre de 2016

La mentira, identidad de los dictadores en la ONU

30 de septiembre de 2015 - 04:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Nicolás Maduro, olvidando los presos políticos, los exiliados, los perseguidos y la violación reiterada y permanente de los derechos humanos que inflige al pueblo venezolano, ha propuesto que “pensemos en una causa común sin guerras, sin xenofobia, sin racismo, asumamos la agenda como algo humano”.  Ignorando la intervención castrista de Venezuela y la crisis venezolana para sostener a la dictadura cubana, ha dicho respecto a su gobierno que  “el primer paso fue recuperar nuestra independencia política, la capacidad de decisión sobre los asuntos nacionales”. Lo que el jefe de gobierno venezolano no pudo recordar es que la dependencia del castrismo está acusada y demostrada por la oposición y es indisimulable



La mentira ha sido la identidad de los dictadores del socialismo del siglo XXI en la Asamblea de las Naciones Unidas, para mostrar a la opinión pública mundial nuevos ricos denunciando la pobreza, jefes de estado al punto de ser narco estados proclamando éxitos contra el narcotráfico, violadores hablando de derechos humanos, carceleros predicando libertad, responsables de asesinatos y masacres acusando de sus delitos a las víctimas, enajenadores de reservas naturales y de territorios indígenas presentándose como defensores del medio ambiente, manipuladores de jueces proclamando justicia, ineptos que han quebrado las economías de sus países echándole la culpa al imperialismo y al capitalismo, corruptos en una letanía de imposturas, dictadores hablando de democracia.

Raúl Castro se ha presentado como “presidente”, denominación  que corresponde a “un jefe de estado normalmente elegido por un plazo fijo”, cuando el dictador cubano es el heredero del dictador mayor, en  un país sometido a tiranía, con presos políticos, sin libertades fundamentales, que ha exiliado millones de ciudadanos.  Castro ha afirmado que “han sido constantes las guerras de agresión, la intervención en asuntos internos de los estados, el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos…” olvidando convenientemente que su dictadura agrede desde hace más de 50 años la soberanía y las democracias de los países de América Latina y del mundo por medio de guerrillas, derrocamientos y ahora el control de gobiernos en base a cuyas economías subsiste.  Sin rubor ha expresado que “el disfrute de los derechos humanos continúa siendo una utopía para millones de personas”.

Nicolás Maduro, olvidando los presos políticos, los exiliados, los perseguidos y la violación reiterada y permanente de los derechos humanos que inflige al pueblo venezolano, ha propuesto que “pensemos en una causa común sin guerras, sin xenofobia, sin racismo, asumamos la agenda como algo humano”.  Ignorando la intervención castrista de Venezuela y la crisis venezolana para sostener a la dictadura cubana, ha dicho respecto a su gobierno que  “el primer paso fue recuperar nuestra independencia política, la capacidad de decisión sobre los asuntos nacionales”. Lo que el jefe de gobierno venezolano no pudo recordar es que la dependencia del castrismo está acusada y demostrada por la oposición y es indisimulable.

Rafael Correa, ha hablado de la “revolución ciudadana, democrática, ética y nacionalista” sin recordar que pretende modificar la Constitución de su país para permanecer indefinidamente en el poder, que es el autor y defensor de la “ley mordaza” y responsable de la violación de las libertades fundamentales como política de estado. Se ha mostrado como defensor del medio ambiente y ha acusado al capitalismo del cambio climático, al mismo tiempo que defendía su “derecho de explotar petróleo en la amazonia ecuatoriana”, o sea avisando que causará más daño al medio ambiente, sin tocar el conflicto que ha provocado con los indígenas de su país por el control de la tierra y el uso de los recursos naturales. Ha propuesto “garantizar el acceso a la justicia” cuando tiene implementada la represión judicializada en su país con presos políticos, perseguidos y exiliados.

Evo Morales directamente falseó los datos de los cultivos de coca indicando que recibió el gobierno con 30.000 hectáreas y que ahora son menos de 20.000, cuando en realidad recibió el gobierno con “tres mil hectáreas” y ahora tiene más de 40.000.  Reclamó por la pobreza, sin recordar el nivel de endeudamiento interno y externo al que ha llevado a Bolivia.  No dijo nada de los nuevos ricos y la corrupción que impera en su gobierno, ni de su permanencia indefinida en el poder (como en Venezuela, Nicaragua y Ecuador).  Reiteradamente reclamó por el respeto al medio ambiente sin apuntar que el incremento en la producción de coca en su gobierno daña al medio ambiente, y sin inmutarse porque él es autor de la agresión al Tipnis y las tierras protegidas de indígenas, para ampliar los cultivos de coca de sus sindicatos. Acusó al capitalismo pero no dijo de dónde y porqué la súbita riqueza de él mismo y de su entorno. Demostró que la persecución política es un tema central de su gestión, pero mintió nuevamente al atribuir sus propios crímenes y masacres a sus víctimas.

Los gobernantes del socialismo del siglo XXI han hecho discursos ajustados y coordinados entre sí, para presentarse como lo que no son, como defensores de los derechos humanos y del medio ambiente, luchadores contra la pobreza, predicadores de justicia, militantes de la democracia y feroces denunciantes de los abusos del capitalismo y del imperialismo.  Han demostrado que son un equipo con dirección y dependencia de la dictadura más antigua de la región, con una agenda común -poco creativa pero eficiente- porque en la ONU han usado la técnica de la dictadura nazi aconsejada por Goebbels: “miente, miente, que algo quedará, cuando más grande sea la mentira más gente la creerá”. 

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/la-mentira-identidad-los-dictadores-la-onu-n3369963

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El papa Francisco señala a los tiranos y dictadores


23 de septiembre de 2015 - 02:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín

 Sus declaraciones, homilías y mensajes son recibidos e interpretados tomando en cuenta de cuál o cuáles de estas condiciones proviene y a quien se dirige, dónde está el énfasis o la dirección de afirmaciones y conceptos que nunca están desprovistos de señales


En la teleconferencia ente jóvenes de Cuba y Estados Unidos con el Papa Francisco, organizada por CNN previa al viaje del papal a esos países, un joven cubano pidió al Papa dar un ejemplo de liderazgo y éste en lugar de mencionar un nombre –que era tal vez lo que el joven esperaba- formuló conceptos, expresando que  “un buen líder es aquel que es capaz de generar otros líderes, si un líder quiere sostener el liderazgo, es un tirano”, y  que “los líderes de hoy en día no estarán mañana, si no siembran la semilla del liderazgo a otros, no tienen valor, son dictadores”.  Se trata del más claro señalamiento de un Jefe de Estado a los gobernantes no democráticos, autoestablecidos como permanentes e insustituibles, dándoles su verdadera condición de “tiranos y dictadores”.

El Papa es Pastor de millones de católicos del mundo, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano.  El Pastor es el guía espiritual de los feligreses católicos, el Sumo Pontífice es el Prelado Supremo de la Iglesia, y el Jefe de Estado es la autoridad política y el representante de uno de los estados más influyentes del mundo.  Sus declaraciones, homilías y mensajes son recibidos e interpretados tomando en cuenta de cuál o cuáles de estas condiciones proviene y a quien se dirige, dónde está el énfasis o la dirección de afirmaciones y conceptos que nunca están desprovistos de señales.

La respuesta del Papa al joven cubano es la del Pastor, en un contexto esencialmente moral; pero su valor y actualidad en la realidad política de América Latina expresa al Sumo Pontífice y al Jefe de Estado.  Nunca antes el Papa Francisco había formulado una declaración tan contundente para hacer una “calificación de tiranos y dictadores” a los líderes que se mantienen indefinidamente en el poder. “Si un líder quiere sostener el liderazgo es un tirano”, es un mensaje demasiado directo a los dictadores Castro de Cuba que van a cumplir 57 años en el poder, y a su proyecto del socialismo del siglo XXI que ha establecido la “franquicia” dictatorial en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Con esta declaración el Papa deja claro su conocimiento respecto a que sus anfitriones en la visita a Cuba no son buenos líderes, que son tiranos y dictadores, como todo el mundo sabe.  El valor del Papa consiste en decirlo en medio de un sistema internacional en el que hoy prima la indiferencia y hasta la complicidad.  Francisco demuestra que después de haber visitado Ecuador y Bolivia no ha quedado impresionado con la naturaleza del simulado liderazgo democrático de gobernantes que ahora mismo pretenden la imponer la “reelección indefinida” para perpetuarse indefinidamente en el poder.  El tema no es que la reelección indefinida tenga más o menos apoyo popular, es que NO SE PUEDE, por tratarse de una simulación para institucionalizar la dictadura que ya existe.

El mundo lo sabe, pero solo un Jefe de Estado -el Papa- lo ha declarado públicamente hasta ahora: el que se perpetua en el poder es un tirano y un dictador.  Parecería que solo el Papa conoce que un tirano es “quien obtiene contra derecho el gobierno de un estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad”; y que dictador es “la persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica”.  Usar mayorías o elecciones controladas para establecer  un sistema -en beneficio propio- para permanecer indefinidamente en el poder, es obtener el gobierno contra derecho y al margen de la democracia.

Los aludidos entendieron, y los voceros de las dictaduras del socialismo del siglo XXI reaccionaron declarando que el Papa estaba inhabilitado para dar este concepto al ser el único Monarca Absoluto y Vitalicio que queda en el mundo, ya que esa es la estructura política del Estado Vaticano.  Sin embargo, esta defensa que fue más bien una confesión, dejó de lado muy convenientemente, reconocer que el Papa no ha cambiado las normas del Vaticano para retener el poder, que no ejerce el poder total sin limitación alguna, y que no se presenta como una democracia como hicieron y hacen Chávez-Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia y Ortega en Nicaragua.

Los líderes democráticos tienen señalado el camino para animarse a denominar como se debe a los jefes de gobierno del socialismo del siglo XXI.  Como los ha llamado el Papa Francisco, el Sumo Pontífice y el Jefe del Estado Vaticano, son tiranos y dictadores.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/el-papa-francisco-senala-los-tiranos-y-dictadores-n3355295

martes, 27 de diciembre de 2016

La dictadura castrista, de Armando Valladares a Leopoldo López

16 de septiembre de 2015 - 02:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Armando Valladares y Leopoldo López –con 54 años de distancia en sus procesos- son solo un ejemplo de las víctimas de la dictadura castrista que reincide y persiste en sus crímenes, acusando y condenando inocentes como parte de su metodología y capital político


Son dos personas de diferentes generaciones, países y formación. Próximos en sus historiales de defensa de la libertad y los derechos fundamentales. Iguales como testimonio histórico. Sacrificados por el mismo verdugo, el mismo sistema de acusaciones falaces, de juicios que son linchamientos, de pruebas falsas, de detenciones y prisiones arbitrarias, de sentencias abyectas, de la violación premeditada y sistemática de sus derechos humanos. Armando Valladares y Leopoldo López –con 54 años de distancia en sus procesos- son solo un ejemplo de las víctimas de la dictadura castrista que reincide y persiste en sus crímenes, acusando y condenando inocentes como parte de su metodología y capital político.

Armando Valladares nació en Pinar del Rio, Cuba en mayo de 1937, artista, escritor y poeta, estudió pintura en la Escuela de Artes Visuales. Señalaba a Fidel Castro de comunista, fue encarcelado en diciembre de 1960 a los 23 años de edad acusado de “amenazar a la seguridad del estado y de terrorismo”, que disfrazaba el rechazo de Valladares al régimen, al haber repudiado la propaganda que decía “si Fidel es comunista que me pongan en la lista”. Procesado por los “jueces de la revolución”, fue sentenciado a 30 años de prisión. El régimen lo presentó como “traidor”. En la cárcel fue víctima de palizas, experimentos psicológicos, biológicos y de aislamiento, trabajos forzados y años de confinamiento solitario en una celda sin luz natural ni artificial. El Pen Club de Francia le otorgó el premio “libertad” a escritores presos, fue reconocido por Amnistía Internacional como “prisionero político y de conciencia”. Su esposa Martha lideró una campaña mundial por su inocencia y -a pedido personal del Presidente de Francia, Francoise Miterrand, a Fidel Castro- fue liberado luego de 22 años de prisión. Ronald Reagan lo nombró Embajador de los Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y le otorgó la medalla Presidencial del Ciudadano. Hoy lidera varias organizaciones de defensa derechos humanos, libertad y democracia.

Leopoldo López nació en Caracas, Venezuela en de abril de 1971; economista y político, Master en Políticas Publicas de la Universidad de Harvard, docente de la Universidad Andrés Bello, Alcalde del Chacao por dos periodos consecutivos. Fundador de Primero Justicia, es Coordinador Nacional del Partido Voluntad Popular y de las Redes Populares. En noviembre de 2005 fue suspendido por el gobierno de Venezuela de cualquier actividad política futura acusado de malversación de fondos, calificada por el Departamento de Estado de Estados Unidos como “parte de una estrategia del gobierno de Chávez para eliminar la oposición política”. En 2008 fue inhabilitado por el chavismo para ser candidato a la Alcaldía Mayor de Caracas cuando era favorito para ganar las elecciones; llevó el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que el 1 de septiembre de 2011 declaró a Venezuela “responsable por la violación del derecho a ser elegido”. Por su liderazgo en las protestas de 2014, el 12 de febrero de ese año fue acusado de “instigación a cometer crímenes, intimidación pública, incitación… y terrorismo”; el 18 de febrero se entregó de blanco como símbolo de no violencia, bajo la estatua de José Martí. Procesado, fue encarcelado en Ramo Verde, un centro militar donde es víctima de aislamientos, tratos inhumanos y denigrantes. Su esposa Lilian lidera una campaña internacional por su inocencia. Es un candidato presidencial que sin duda derrotará a cualquier oficialista en elecciones limpias. La dictadura lo acaba de sentenciar a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de cárcel. Es preso político.

El motivo de las vicisitudes de Valladares y López es el mismo: la defensa de la libertad. El verdugo es el mismo, la dictadura castrista cubana, hoy extendida y en control de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua con el cártel del “socialismo del siglo XXI”. Los procedimientos son los mismos: acusaciones simuladas, sicarios con título de jueces que cumplen ordenes políticas, pruebas falsas, detenciones; violación de la presunción de inocencia, del debido proceso legal, de la igualdad, del juez natural; el sistema judicial como herramienta de represión de la dictadura. El objetivo es el mismo: silenciar a los opositores, encubrir la corrupción, mantenerse indefinidamente en el poder y tener presos para negociarlos internacionalmente a cambio de concesiones políticas y/o económicas.

El juicio y la sentencia contra Leopoldo López son instrumentos viles, igual que contra Armando Valladares y miles de cubanos durante mas de 56 años; como los juicios contra los estudiantes, empresarios, militares y políticos venezolanos con Chávez y Maduro; contra los indígenas, políticos, empresarios, periodistas y policías con Correa en Ecuador; contra los miembros de los Mandos Militares de la democracia, ex presidentes, ministros, servidores públicos, dirigentes cívicos e indígenas con Evo Morales en Bolivia. Todos víctimas, presos políticos o exiliados, es la estrategia castrista de “presentar como criminales a los opositores” y “perseguirlos hasta asesinar su reputación”. Convertirlos en nadie o mejor, en nada.

La dictadura se posiciona por la crisis y las elecciones próximas, busca dividir la oposición, quebrar a Leopoldo López y negociarlo con la comunidad internacional, ofreciendo exilio o libertad sin ejercicio de derechos políticos. Hasta aquí su sistema sigue funcionando, elimina líderes, legitima la represión, vacuna al pueblo con el miedo, negocia las víctimas y se mantiene en el poder con corrupción e impunidad. Además en Venezuela lo hacen simulando democracia. Esta por verse cuántos y quiénes resultan cómplices del castrismo –por acción u omisión- en este repetido crimen de lesa humanidad.

*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/la-dictadura-castrista-armando-valladares-leopoldo-lopez-n3340497


lunes, 26 de diciembre de 2016

Guatemala lucha por la democracia

09 de septiembre de 2015 - 04:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Las movilizaciones en Guatemala continuaron, creció la indignación; las redes sociales jugaron un rol esencial y renunció el presidente de la República. En esta situación no era previsible una masiva asisten asistencia a votar en las elecciones del 6 de septiembre, pero se produjo –tal vez- la participación más alta

Guatemala acaba de demostrar que los pueblos detestan la corrupción porque son víctimas de ella, que son capaces de movilizarse al margen de ideologías en reclamo de sus derechos, y que el cambio consiste en democracia. La masiva concurrencia a votar en medio de la crisis política de corrupción, es señal de que Guatemala lucha por la democracia. Es una nueva etapa que muestra el camino respecto al futuro de los regímenes mas corruptos de la región que son los no democráticos, los del socialismo del siglo XXI.

En el último año de Gobierno del presidente de Guatemala Otto Pérez Molina, el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) presentaron el 16 de abril de 2015 el llamado Caso de la Línea, una investigación para desmantelar una red de defraudación aduanera, que acusa a importadores por contrabando con tramitadores aduaneros para evadir el pago real de impuestos; los importadores recibían un número telefónico conocido como “la línea” para realizar el contacto y las acciones ilegales. Las pesquisas se iniciaron en mayo de 2014 y alcanzaban a la Superintendencia de Administración Tributaria, involucrando a una “estructura superior externa” que en ese momento llegaba hasta el Secretario Privado de la Vicepresidencia. No tardó en incriminar a la Vice Presidenta que renunció, fue procesada y detenida, y luego al presidente de la República quien también renunció y esta preso.

Después de conocido el “caso de la línea”, se produjo el 25 de abril la primera manifestación multitudinaria en la Plaza de la Constitución con el pueblo protestando contra la corrupción, pidiendo la renuncia del presidente y la vice presidenta, expresando una protesta general contra los políticos guatemaltecos. Las movilizaciones continuaron, creció la indignación; las redes sociales jugaron un rol esencial y renunció el presidente de la República. En esta situación no era previsible una masiva asisten asistencia a votar en las elecciones del 6 de septiembre, pero se produjo –tal vez- la participación más alta.

El “índice de democracia” de The Economist, puso a Guatemala en el grupo de los “regímenes híbridos”, que no pueden denominarse democracias, junto con Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Características de estos “híbridos” son que “la corrupción está extendida y el imperio de la ley es débil, como la sociedad civil”, que “abundan el acoso y la presión sobre los periodistas y el sistema judicial no es independiente”. La masiva concurrencia a votar del pueblo guatemalteco es el primer paso para cambiar esas condiciones y el nuevo gobierno tiene la responsabilidad de concretarlas.

Respecto a la corrupción, la diferencia entre los gobiernos democráticos y los que no lo son, es la democracia misma. La democracia tiene mecanismos de control, denuncia, investigación y sanción; por la división e independencia de poderes deben existir jueces imparciales, no hay garantía de impunidad; quienes investigan la corrupción no son dependientes del régimen; existe libertad de prensa para que la opinión pública sea libre. Esto es lo que no hay en los países sin democracia, y la razón por la que -pese a la condición de “régimen híbrido”- lo que sucede es posible en Guatemala, es la existencia de la CICIG que abrió el espacio necesario para investigar y dar información adecuada a los guatemaltecos.

Los casos de corrupción en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua son muchos y han creado un sistema de impunidad que es común a los estados del Socialismo del Siglo XXI. Existen denuncias y pruebas de corrupción al más alto nivel en narcotráfico, créditos no registrados, compras con sobreprecios, desfalcos, apropiaciones indebidas, daño económico al Estado, uso indebido de bienes del Estado, uso de información privilegiada, contratos lesivos, malversaciones, extorsiones para apropiarse de medios de comunicación y empresas, enriquecimiento sin causa y obviamente contrabando y aduanas…muchos confesados por los culpables acostumbrados a “actuar en vía de excepción” a título de “revolución”. Todos probados por la indisimulable condición de “nuevos ricos” de los gobernantes, sus familiares y entornos. Frente a esto el “caso de la línea” en Guatemala parecería de aficionados.

La lucha contra la corrupción es lucha por la democracia porque democracia es libertad, estado de derecho, previsibilidad, rendición de cuentas, libertad de prensa y opinión pública. Guatemala es el primer paso, los pueblos de las Américas dirán quien sigue.

http://www.diariolasamericas.com/guatemala-lucha-la-democracia-n3327285

domingo, 25 de diciembre de 2016

Índice democrático acusa al socialismo del siglo XXI

02 de septiembre de 2015 - 03:09  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Son aquellos “con forma de democracia, con instituciones aparentemente democráticas pero que maquillan la realidad del gobierno autoritario”.


The Economist Intelligence Unit ha emitido su informe sobre la calidad democrática de los gobiernos, con el índice democrático de cuatro categorías: democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos y regímenes  autoritarios. Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua son calificados como regímenes híbridos, y Cuba cono régimen autoritario.  Aunque la denominación a estos gobiernos no democráticos puede parecer bastante suavizada,  se trata de un análisis independiente que acusa a las dictaduras del socialismo del siglo XXI.

No hay democracia a medias, por eso por debajo de las democracias plenas y de las imperfectas, el informe establece categorías para los regímenes NO democráticos.  Se denominan “regímenes híbridos” a los que “contienen una combinación de elementos democráticos y autoritarios”.  Son aquellos “con forma de democracia, con instituciones aparentemente democráticas pero que maquillan la realidad del gobierno autoritario”.  Son regímenes de “simulación” que insisten en la forma democrática como una metodología de control social y como un mecanismo de estabilidad internacional. Un híbrido es el “producto de elementos de distinta naturaleza”, y en este caso se trata de una engañosa “apariencia de democracia” para encubrir a las dictaduras del socialismo del siglo  XXI.

“The Economist Intelligence Unit” es “la división de investigación y análisis del Grupo Británico “The Economist”.  El “índice de democracia” es una medición que hace esta entidad, como un promedio ponderado basado en las respuestas a cuestionarios y encuestas, de donde se establece un rango de democracia de los países. Basa sus resultados en 60 indicadores que se agrupan 5 categorías: proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política.

El informe, al incluir en los “regímenes híbridos” a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua los describe afirmando que “las elecciones muestran irregularidades sustanciales que a menudo impiden que sean libres y justas; son comunes las presiones gubernamentales sobre la oposición; la corrupción está extendida y el imperio de la ley es débil, como la sociedad civil; abundan el acoso y la presión sobre los periodistas y el sistema judicial no es independiente”.  Respecto a los “regímenes autoritarios” entre los que clasifica a Cuba, afirma que “el pluralismo político está ausente o fuertemente cercado; muchos países de esta lista son meras dictaduras; las elecciones, de haberlas, no son libres ni justas; los medios están controlados; se reprime la crítica al gobierno, la censura es habitual y no existe un poder judicial independiente”.

No es coincidencia que las características de las dos clases de regímenes no democráticos, que el informe denomina híbridos y autoritarios, sean precisamente las que se refieren a la violación, supresión, simulación y suplantación de los “elementos esenciales de la democracia”, obligatorios para los estados americanos por la Carta Democrática Interamericana. El informe demuestra que los pueblos y los expertos conocen exactamente las características de estos gobiernos que no respetan las libertades fundamentales, no realizan elecciones libres y justas, persiguen o controlan a la oposición política, violan y suprimen la libertad de prensa, y manejan a los jueces como el brazo del gobierno para la represión y de la criminalización de la política.

El índice de democracia reconoce la realidad objetiva de los presos y exiliados políticos cubanos, venezolanos, bolivianos y ecuatorianos; de la corrupción y la impunidad como políticas de estado; de la simulación, el fraude electoral y la perpetuación indefinida en el poder en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua; de los fiscales y jueces operarios del poder ejecutivo en todos esos países; de periodistas acosados, despedidos, perseguidos; de medios de comunicación clausurados, confiscados, sometidos; de crecientes expresiones populares de protesta en las calles contra la crisis, los abusos, la corrupción y el mal gobierno.

Lo que The Economist ha hecho, es certificar que Cuba en el puesto 127, Venezuela puesto 100, Nicaragua puesto 94, Bolivia puesto 83 y Ecuador puesto 79, NO SON DEMOCRACIAS.  Cuba es una dictadura antigua y conocida; los regímenes del socialismo del siglo XXI en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador son simulaciones.  Les ha quitado su malograda careta, obligando a los indiferentes –mas allá de sus intereses o temores políticos- a reconocer  lo que hace ya demasiados años son “las dictaduras del siglo XXI en las Américas”.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/indice-democratico-acusa-al-socialismo-del-siglo-xxi-n3312847

sábado, 24 de diciembre de 2016

Conspiración: la coartada del Socialismo del Siglo XXI

26 de agosto de 2015 - 02:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Conspiración es la unión de varias personas contra un superior o un soberano,  se trata de “una o varias acciones realizadas por varias personas con el ánimo de unirse contra autoridad superior para arrebatarle el poder…”; es un complot, un acuerdo secreto entre varias personas destinado al derrocamiento de un gobierno o cualquier otro tipo de poder.  Se tipifica cuando “tres o mas personas se reúnen para cometer delitos de rebelión o sedición”.  En doctrina del derecho penal es uno de los actos preparatorios del delito


El mensaje principal del Socialismo del Siglo XXI es “conspiración”.  Los jefes de gobierno de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua,….. hacen incesantes y repetidas denuncias de conspiración ante la crisis económica, social y política que han generado con su sistema anacrónico, su ineptitud y su corrupción.  La acusación de conspiración, la fabricación de conspiraciones, es nuevamente la coartada de los gobiernos no democráticos para pasar de responsables a víctimas, justificar la represión, manipular la crisis de la que son autores y mantenerse indefinidamente en el poder.

Conspiración es la unión de varias personas contra un superior o un soberano,  se trata de “una o varias acciones realizadas por varias personas con el ánimo de unirse contra autoridad superior para arrebatarle el poder…”; es un complot, un acuerdo secreto entre varias personas destinado al derrocamiento de un gobierno o cualquier otro tipo de poder.  Se tipifica cuando “tres o mas personas se reúnen para cometer delitos de rebelión o sedición”.  En doctrina del derecho penal es uno de los actos preparatorios del delito.

No hay conspiración cuando los ciudadanos reclaman por sus derechos fundamentales pretendiendo ejercer su libertad de expresión; cuando la prensa busca libertad; cuando líderes cívicos, indígenas, políticos y religiosos exigen al gobierno respeto a su derecho de asociación, a emitir libremente sus ideas, a la propiedad; cuando los ciudadanos se movilizan para reclamar por los atropellos del gobierno; cuando denuncian la corrupción del gobierno, el enriquecimiento ilícito y exigen que cese la impunidad.  El ejercicio de la libertad y los derechos fundamentales del ser humano no son conspiración, porque no conspira el que se defiende, no conspira el que reclama lo que es suyo ante quien se lo arrebata, no conspira la víctima que acusa al verdugo y que trata de liberarse.

Desde hace 56 años la dictadura castrista en Cuba ha hecho de la conspiración, de su simulación, organización y denuncia, uno de los pilares de su metodología para perpetuarse en el poder.  El imperialismo norteamericano es desde hace más de medio siglo el centro y el elemento imprescindible de las maniobras castristas de conspiración que han servido para eliminar y encarcelar opositores, realizar purgas, pero sobretodo, para someter por el terror al pueblo y buscar solidaridad internacional.  Hoy los países de la órbita castrista, ejecutan la misma estrategia de la conspiración como coartada.  Se trata de denuncias urdidas, falsificadas, digitadas desde el poder dictatorial que es el que en verdad conspira permanentemente.

Con el modelo castrista, los jefes de los estados socialistas del siglo XXI han concentrado todo el poder para permanecer indefinidamente en el gobierno, reemplazando la legalidad por un sistema de normas represivas que violan los derechos humanos.  Buscan silenciar los reclamos populares por el derecho a la vida, a la comida, al trabajo, a la seguridad, a la libertad, a la igualdad ante la ley, por la defensa de los territorios indígenas y protegidos, contra las detenciones indebidas, contra las leyes mordaza, contra impuestos arbitrarios, por la liberación de los presos políticos, por los exiliados y desterrados, por justicia independiente y contra la corrupción. En el sistema del Socialismo del Siglo XXI, el pueblo soberano, no puede pretender defender o recuperar la libertad y la democracia.  

Reclamar por los derechos fundamentales no es conspirar; exigir elecciones limpias y sin fraude no es conspiración; acusar a los corruptos no es conspiración; exigir pan y trabajo no es conspiración; pensar diferente y emitir libremente las ideas no es conspiración; criticar al gobierno no es conspiración; ejercer actividad política no es conspiración; demandar libertad de prensa no es conspiración; reclamar por la separación e independencia de los poderes públicos no es delito; ¡es democracia!

La acusación de conspiración en los países sin democracia es una “institución dictatorial” para confundir, atemorizar, perseguir, reprimir, encarcelar, exiliar y matar. Solo basta revisar las veces que Castro, Maduro, Correa, Morales…..han denunciado conspiraciones y lo que ha sucedido después. Es la estrategia dictatorial de la conspiración como coartada, como farsa y como pretexto.  Es parte de la técnica castrista para mantenerse en el poder.  Es la conspiración permanente  de quienes pretenden estar por encima de la libertad de los pueblos, pero que hoy tiene la debilidad de que la gente ya lo sabe, ya no les cree y les está perdiendo el miedo.

*Abogado y Politólogo, Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/conspiracion-la-coartada-del-socialismo-del-siglo-xxi-n3299885

viernes, 23 de diciembre de 2016

“Golpe blando”: el sofisma para justificar los “autogolpes”

19 de agosto de 2015 - 02:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Por eso, se reunieron la semana pasada en Caracas los cancilleres del ALBA con Nicolás Maduro, declarando que buscaban organizarse contra los “golpes blandos contra gobiernos legítimos y constitucionales”, acusando al imperialismo norteamericano de desarrollar una “agenda post Panamá”, supuestamente porque “los gobernantes y presidentes de América Latina y el Caribe le dijeron a Estados Unidos y Canadá que no recibimos instrucciones de nadie, somos independientes”. Pusieron los casos de Venezuela y Ecuador como urgentes, analizaron los de Bolivia y Nicaragua,  hablaron de las amenazas y acordaron “planes especiales”

 El Socialismo del Siglo XXI ha creado y difunde la denominación de “golpe blando” para justificar la represión y descalificar los legítimos reclamos populares por la crisis, los atropellos institucionalizados y la falta de democracia de los que son responsables los gobiernos de la órbita castrista en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.  Se trata del desarrollo de una doctrina de seguridad de este sistema no democrático, con el objetivo de justificar acciones de hecho y ejecutar “autogolpes” destinados a reprimir  y eliminar la oposición, concentrar mucho más el control total y perpetuarse en el poder.

Por eso, se reunieron la semana pasada en Caracas los cancilleres del ALBA con Nicolás Maduro, declarando que buscaban organizarse contra los “golpes blandos contra gobiernos legítimos y constitucionales”, acusando al imperialismo norteamericano de desarrollar una “agenda post Panamá”, supuestamente porque “los gobernantes y presidentes de América Latina y el Caribe le dijeron a Estados Unidos y Canadá que no recibimos instrucciones de nadie, somos independientes”. Pusieron los casos de Venezuela y Ecuador como urgentes, analizaron los de Bolivia y Nicaragua,  hablaron de las amenazas y acordaron “planes especiales”.

Es un esquema de atropellos y falsedades, de distorsión de la realidad para confundir y engañar a la opinión pública, cuya expresión oficial son los “golpes blandos”. Argumentan que “conspiraciones reaccionarias e imperialistas” buscan sacarlos del poder, alegan que “el golpe blando busca travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna hasta hacerla caer…”  Sofismas para perpetuar dictadores, legitimar la represión y violación de los derechos humanos de los ciudadanos en los países bajo su control, y preparar los “autogolpes”.

La realidad objetiva demuestra que quienes hablan hoy de “golpes blandos” sufren la “crisis económica”.  Que los ingentes recursos para mantener el populismo ya no existen, que dilapidaron el buen momento del boom de las materias primas, que se acabó el despilfarro del dinero del petróleo venezolano,  que no tienen crédito por los niveles extremos de deuda externa, que tienen deudas internas públicas nunca vistas, que sus balanzas comerciales son negativas y que afrontan las consecuencias del estatismo, la concentración del poder y la corrupción.  Saben también que pese a controlar todos los poderes del Estado, sus ciudadanos y el mundo creen cada vez menos en los resultados de elecciones manipuladas, y que, la violación institucionalizada de los derechos humanos y las libertades individuales son “hechos notorios” que producen “crisis social y política” expresada en movilizaciones populares cada vez mas importantes.

Los abusos, las necesidades, el hambre, la crisis, producen movilizaciones.  Se expresan en conflictos sociales, desabastecimiento, reclamos populares, confrontaciones, en el hambre que vive Venezuela donde el 87,2% de la gente considera mala o muy mala la situación; en las marchas de protesta, las denuncias y las movilizaciones indígenas y populares en Ecuador donde la popularidad de Correa se desploma; en los reclamos cívicos y ciudadanos de Potosí, mineros, indígenas, panaderos, y cada vez de mas sectores en Bolivia; se nota en las marchas y reclamos crecientes en Nicaragua. Son hechos de la realidad de pueblos que no tienen más recurso que la protesta contra los opresores cuyo retiro legal del gobierno debió producirse hace tiempo, y que se escudan en el viejo discurso castrista contra el imperialismo y en la fuerza de la represión.

La respuesta del Socialismo del Siglo XXI es uniforme pues proviene de la experticia castrista que ha mantenido a esa dictadura en el poder: han reforzado al máximo sus sistemas represivos y mantienen sometidas a sus fuerzas armadas y policiales por medio de prebendas, beneficios diferenciados del ciudadano común, amenazas y represión selectiva interna; han aprobado normas que llaman legales para institucionalizar la violación de los derechos humanos y libertades fundamentales; han puesto en máxima operación la represión judicializada, haciendo que fiscales  y jueces criminalicen toda acción que el gobierno señale como peligrosa, aumentando los perseguidos, exiliados y   presos políticos a quienes presentan como criminales comunes; promueven reuniones internacionales y accionan su aparato de información para presentarse como víctimas amenazadas por las minorías reaccionarias de derecha y por el imperialismo; claman y reclaman por una legitimidad y un respaldo popular que ya no tienen pero que publicitan con descaro.

Infiltran las protestas y la oposición, inducen y realizan acciones de hecho que ahora denominan “golpes blandos” y que son en verdad “autogolpes”. Generan violencia y muerte responsabilizando a sus víctimas, asumen la defensa de la legitimidad constitucional e incluso de la democracia (que han liquidado) y así terminan por un tiempo con la presión popular. Ya lo han hecho varias veces como Rafael Correa en Ecuador con el 30S y Evo Morales en Bolivia con las masacres del Hotel Las Américas, El Porvenir y otras.  Es la vieja técnica de la dictadura castrista para “deslegitimar y desmovilizar la protesta popular”, solo que ahora la presentan con el nombre de “golpe blando” o el sofisma de las dictaduras del Socialismo del Siglo XXI para justificar los “auto golpes”.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy.


http://www.diariolasamericas.com/golpe-blando-el-sofisma-justificar-los-autogolpes-n3286789

jueves, 22 de diciembre de 2016

La crisis desnuda el milagro económico

11 de agosto de 2015 - 04:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Voceros oficiales y oficiosos del régimen en Bolivia pretenden sostener la apariencia de estabilidad y desarrollo en la economía, que ha sido incluso calificada de “milagro”,  cuando lo cierto es que el Gobierno de Evo Morales lleva al país a una crisis económica inevitable, cuyos síntomas ya se sienten. Es el resultado de un gobierno centralista, estatista, corrupto, populista y dictatorial que ha dilapidado los beneficios de una cosecha que no sembró y despilfarrado los extraordinarios precios internacionales que ya pasaron. Ahora la crisis desnuda el publicitado milagro económico de Evo Morales.

Voceros oficiales y oficiosos del régimen en Bolivia pretenden sostener la apariencia de estabilidad y desarrollo en la economía, que ha sido incluso calificada de “milagro”,  cuando lo cierto es que el Gobierno de Evo Morales lleva al país a una crisis económica inevitable, cuyos síntomas ya se sienten. Es el resultado de un gobierno centralista, estatista, corrupto, populista y dictatorial que ha dilapidado los beneficios de una cosecha que no sembró y despilfarrado los extraordinarios precios internacionales que ya pasaron. Ahora la crisis desnuda el publicitado milagro económico de Evo Morales.

La herencia que recibió Evo Morales de los gobiernos democráticos, se ha terminado.  Encontró un país con las inversiones hechas para garantizar el suministro de gas natural al Brasil y al mercado interno y recibió un contrato de compra-venta de gas renegociado con mejor precio y mayores volúmenes. El show de la nacionalización petrolera de Morales, únicamente dispuso una participación mayor para el Estado en ciertos campos y por solo 180 días.  Generó falta de inversión en el sector petrolero por lo que luego dictó una seguidilla de incentivos a las petroleras, tanto que el Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos CEDLA afirma que las facilidades de Evo Morales a las empresas petroleras son más generosas que las de la ley de hidrocarburos de la capitalización (la dictadura acaba de amenazar con cerrar esta entidad de clara tendencia progresista). Con los precios del petróleo de los últimos años, los impuestos de la capitalización habrían generado más recursos para Bolivia que los que el Gobierno recauda hoy.



En los 7 años posteriores a la capitalización de YPFB se perforaron 160 pozos exploratorios y en los casi 10 años de gobierno de Morales se han perforado solo 39.  Por eso Bolivia reduce sus reservas y no tiene gas sino para 10 años, lo que ahora se expresa en el avasallamiento del régimen a los parques nacionales y los territorios indígenas para favorecer a las petroleras.  La inversión en minería ha sido insignificante, mientras que Chile y Perú, que tienen quizás más pobre geología que la boliviana, han captado miles de millones de dólares en todos los años del boom de precios de los minerales.  Bolivia no ha cambiado su condición de exportadora de recursos naturales y de materias primas, no se ha sembrado el gas, solamente se lo han gastado.



Cuando Morales asumió el poder la deuda externa de Bolivia era prácticamente cero, con leyes de impuestos y de coparticipación tributaria que sostenían la Participación Popular, descentralizando el Estado y municipalizando el territorio nacional.  Los recursos de coparticipación han sido estrangulados por el gobierno para frenar el gasto descentralizado y las autonomías y generar -con los recursos indebidamente retenidos- un superávit fiscal irreal, que ya no existe, por el gigantesco incremento del gasto del gobierno central que se ha apropiado de esos fondos y los ha gastado.



El Gobierno ha estatizado los fondos de pensiones, cobra un impuesto a las pensiones y saca créditos millonarios del Banco Central para sus gastos. Violando la ley ha disparando la deuda interna pública que es hoy la más grande de la historia de Bolivia.  El Banco Central ha dejado de ser una entidad independiente, lo mismo que la Contraloría General.



El único milagro de las dictaduras del socialismo del siglo XXI es convertir países ricos en pobres. En Bolivia se sigue un proceso calcado al de Argentina. Comenzó con auge por los precios de las exportaciones, estatizó los hidrocarburos, estatizó (confiscó) los recursos de las pensiones de los trabajadores, obligó al Banco Central a prestarle dinero y alentó el gasto público en obras plagadas de corrupción y sin evaluación que las justifique.  Ahora que se acaba el boom comienzan los déficit y los conflictos sociales que el gobierno tratará de aplacar con más gastos hasta que se terminen las reservas (ya comprometidas), para lo que no falta mucho tiempo.  La caída de precios internacionales se agrava con el régimen de tipo de cambio fijo que incentiva las importaciones y el contrabando, liquida al sector exportador y la producción nacional. Cuando se corrija el atraso cambiario habrá una corrida contra la moneda nacional. Argentina es el camino, Cuba y Venezuela el destino de este modelo, como ya confesó Evo Morales en su discurso del 6 de agosto.

Sin transparencia, sin fiscalización, sin rendición de cuentas, la impunidad es la regla.  La represión, el control de prensa, el despido de periodistas son imprescindibles para que Evo Morales sostenga su propaganda de milagro y prepare la escena para culpar de la crisis al imperialismo, al capitalismo, a la libertad, o a la democracia que derrocó.   Es la crisis……..el supuesto milagro económico está desnudo.

Carlos Sánchez Berzain

Abogado y Politólogo.  Director de Interamerican Institute for Democracy


http://www.diariolasamericas.com/la-crisis-desnuda-el-milagro-economico-n3273623

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Los infames sistemas jurídicos del socialismo del siglo XXI

 04 de agosto de 2015 - 05:08  - Por Carlos Sánchez Berzaín

Carlos Sánchez Berzain*

Los países controlados por el socialismo del siglo XXI han sufrido la suplantación de sus constituciones políticas y ahora son regidos por instrumentos que constituyen la base institucional de leyes y disposiciones con las que sistemas dictatoriales salidos de procesos electorales gobiernan simulando legalidad, cuando en verdad violan los derechos humanos de los ciudadanos.  Estos sistemas jurídicos son en verdad fraudulentos mecanismos para ejercer el poder de hecho, se trata de “infames sistemas jurídicos”.

Un sistema democrático garantiza esencialmente el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de la persona.  La vida, la libertad, la igualdad, la dignidad, la protección ante la ley, el no ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado, la presunción de inocencia, la protección de la honra y reputación,  la nacionalidad,  la propiedad,  la libertad de pensamiento, la libertad de opinión y de expresión, tribunales independientes e imparciales,  circular libremente,  participar del gobierno de su país,  la seguridad, etc.  Todos estos son derechos universales, garantizados incluso en los textos constitucionales de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Una de las primeras trampas para institucionalizar la simulación democrática ha consistido en las denominadas reformas constitucionales que sientan las bases para terminar con la democracia.   Ninguno de los regímenes respeta que una república se fundamenta en “el imperio de la ley y la igualdad ante la ley como forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y la libertades”. 

Con la representación mayoritaria que se atribuyen, o que en algún momento obtuvieron pero que luego sostuvieron o ampliaron en base al fraude, convirtieron el poder legislativo en el instrumento de creación de normas para  concentrar todo el poder político, comenzando con el sistema electoral, el judicial, administrativo, de fiscalización, las fuerzas armadas y policiales, las organizaciones sociales, sindicales y hasta deportivas. También para la creación de normas destinadas a garantizar la impunidad, liquidar la transparencia y acabar con cuanta oposición o resistencia se les ponga al frente. La ley es un “precepto…. en el que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados”. Han copiado, o les han impuesto, lo mas próximo al sistema “legal” de la Cuba castrista.

 De esta manera crearon “su propia legalidad que no es lícita ni legítima”.  Así resulta hoy “legal en Venezuela” la reelección fraudulenta de Maduro, la inhabilitación de María Corina Machado; los presos políticos como Leopoldo López; los estudiantes asesinados, apaleados y presos; el fraude que se ejecuta para las elecciones del 6 de diciembre, etc.  Resulta “legal en Ecuador” supresión de la libertad de prensa y de expresión por medio de la ley mordaza; los juicios de Correa pidiendo indemnizaciones millonarias como el caso El Universo; el encarcelamiento de indígenas y la arbitraria disposición de sus tierras; la confiscación de canales de televisión para uso del gobierno, etc.  Resulta “legal en Bolivia” la re-reelección de Evo Morales prohibida por su propia constitución; la simulación de casos de terrorismo para encubrir masacres ordenadas por el gobernante como la del Hotel la Américas, El Porvenir y otras; el encubrimiento de las mas de 17 masacres con decenas de muertos cometidas por Evo Morales en su gobierno; la reducción a condición de presos políticos de los miembros el Alto Mando Militar de 2003 por haber defendido la Constitución frente a la sedición de Morales; el avasallamiento de los territorios indígenas del Tipnis para ampliar los cultivos de coca ilegal; etc.  Resulta “legal en Nicaragua” la impunidad de Ortega frente a las denuncias de violación de su hijastra; el nombramiento de la esposa de Ortega como canciller en funciones para hacer viajes oficiales; la reforma constitucional para permanecer indefinidamente en el poder; etc.

Son comunes a los regímenes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que actualmente sea “legal” en esos países: el control de los bancos centrales y del sistema económico;  la visible y repentina riqueza de sus gobernantes; la compra empresas productivas, de servicios y de medios de comunicación; el centralismo y el estatismo; la persecución política judicializada; las cuentas secretas de los gastos del jefe del estado y su entorno en viajes, compras, seguridad etc; la inmunidad e impunidad de los dictadores y sus entornos ante cualquier denuncia de corrupción o crimen, en el que los denunciantes terminan acusados, presos o exiliados; las no reveladas y eventualmente no registradas remisiones de dineros y recursos a la dictadura castrista y a otros proyectos políticos regionales; la prosperidad súbita de sus familiares…….

Cada lector puede agregar casos notorios y de público conocimiento en los que es “legal” el abuso, la corrupción, el ejercicio arbitrario del poder y en suma la violación de los derechos humanos por parte de estos gobiernos. Son, junto al de Cuba,  los “infames sistemas jurídicos del socialismo del siglo XXI”



*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy


http://www.diariolasamericas.com/los-infames-sistemas-juridicos-del-socialismo-del-siglo-xxi-n3261707

martes, 20 de diciembre de 2016

La OEA puede y debe actuar en las elecciones de Venezuela

28 de julio de 2015 - 05:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín
Los gobiernos del socialismo del siglo XXI comenzando en Venezuela y aplicando el mismo sistema en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, han concentrado todos los poderes públicos en sus manos.  El poder ejecutivo se ha convertido en el centro de la manipulación dictatorial; el poder legislativo ha sido transformado en el “legalizador” (en lugar de legislador) a priori y a posteriori de los actos del ejecutivo; el poder judicial tiene el papel de “represor” criminalizando la oposición y penalizando las libertades ; han incorporado el poder “electoral” para que cumpla el papel de “deformador” de la voluntad popular por medio de la institucionalización del fraude electoral, para que la dictadura siempre gane las elecciones.

 Las elecciones parlamentarias del próximo 6 de diciembre en Venezuela son la crónica del fraude anunciado con el que el Gobierno pretende consolidarse, porque si fueran mínimamente justas, libres y limpias, marcarían el fin del régimen dictatorial.  La “observación electoral imparcial” es el medio para garantizar la transparencia de las elecciones y por eso Nicolás Maduro se opone a que la Organización de Estados Americanos (OEA) la realice.  Sin embargo, la OEA posee mecanismos para cumplir sus obligaciones de defensa de la democracia, cuya aplicación pone a prueba la independencia y eficiencia de su nuevo Secretario General.

Los gobiernos del socialismo del siglo XXI comenzando en Venezuela y aplicando el mismo sistema en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, han concentrado todos los poderes públicos en sus manos.  El poder ejecutivo se ha convertido en el centro de la manipulación dictatorial; el poder legislativo ha sido transformado en el “legalizador” (en lugar de legislador) a priori y a posteriori de los actos del ejecutivo; el poder judicial tiene el papel de “represor” criminalizando la oposición y penalizando las libertades ; han incorporado el poder “electoral” para que cumpla el papel de “deformador” de la voluntad popular por medio de la institucionalización del fraude electoral, para que la dictadura siempre gane las elecciones.

El principal objetivo de las dictaduras del socialismo del siglo XXI es permanecer indefinidamente en el poder con apariencia de democracias.  La manipulación y el fraude electoral es su instrumento imprescindible.  Por eso, en lugar de que las elecciones sean “libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo”, han institucionalizado un sistema de fraude que va desde la identificación de los ciudadanos, el manejo de la zonificación electoral, el sistema de registro de votantes, la legislación electoral, el nombramiento de autoridades electorales del régimen, el sistema de votación y de cómputo, etc.  El fraude resultaría perfecto si además controlan la observación electoral, para lo que han creado entidades como UNASUR.

Se trata de un sistema de fraude electoral integral o circular, completo, en el que la dictadura como autora y beneficiaria, controla todo el mecanismo que le permite “legalmente” saber quiénes votan, disponer donde votan, conocer cómo votan, permitir quién puede ser candidato y quién no, castigar como a criminales a quienes representen una amenaza electoral o pongan en evidencia esta maquinaria criminal de falsificación de la soberanía popular.  Con prebenda electoral, con mucho dinero, aprovechando la necesidad y el hambre que la propia dictadura ha ocasionado en el pueblo aparentan movilizaciones populares; con el control de los medios de comunicación y la permanente violación de la libertad de prensa tienen integrado el cuadro del triunfo electoral falsificado.  Finalmente, usan la cibernética para hacer cualquier ajuste.

Con este aparato se han realizado las elecciones  de -por lo menos- últimos ocho años en Venezuela,  Ecuador, Bolivia y Nicaragua.  Con este sistema es que Nicolás Maduro y su Gobierno manejan el proceso electoral para la votación del 6 de diciembre, con pruebas ya conocidas de registros, amenazas e inhabilitaciones.  Por eso Maduro no acepta otra observación que la de UNASUR  o la de sus cómplices y encubridores.  Por eso agrede a la OEA y pone al Secretario General Almagro en la disyuntiva de demostrar si seguirá el camino de sometimiento y vergüenza de su antecesor Insulza o aplicará los principios de democracia de la OEA.

El Secretario Almagro debe poner en aplicación el artículo 18 de la Carta Democrática Interamericana (CDI)porque desde hace mucho tiempo y ahora, en Venezuela se “producen situaciones que afectan el desarrollo del proceso político institucional democrático”; debe pedir al Gobierno de Maduro el consentimiento para hacer “visitas y gestiones con la finalidad de hacer una análisis de la situación”.  Si Maduro no otorga el consentimiento, el paso siguiente es aplicar el Art. 20 de la misma Carta y convocar al Consejo Permanente de la OEA para que éste inste a Venezuela cumpla el Art. 23 de la CDI que dispone que “los estados miembros son los responsables de organizar, llevar a cabo y garantizar procesos electorales libres y justos”

Las misiones de observación electoral de la OEA se pueden realizar con consentimiento del estado miembro interesado y el gobierno de Venezuela no quiere alteración a su sistema de fraude electoral institucionalizado.  Sin embargo, si el Secretario General de la OEA pone en marcha el sistema de la organización y Maduro se niega, esa es la “confesión del fraude”.  Se trata de que la OEA cumpla el trámite para llegar al Art. 25 de la CDI, e “informar que no existen las condiciones necesarias para la realización de elecciones libres y justas”, y que diga lo que todo el mundo ya sabe: “que no hay democracia en Venezuela”.


*Abogado y Politólogo.  Director de Interamerican Institute for Demcoracy


http://www.diariolasamericas.com/la-oea-puede-y-debe-actuar-las-elecciones-venezuela-n3249149

 

lunes, 19 de diciembre de 2016

Dictadura y dictadores

21 de julio de 2015 - 03:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín
La denominación de “dictadura”  o “dictador” espanta a los gobernantes del socialismo del siglo XXI y por eso, comenzando por el régimen castrista de Cuba cuya condición de dictadura no necesita prueba alguna, realizan esfuerzos de propaganda, encuestas y protocolo para obtener y mantener la denominación de “presidentes”

Los gobiernos con denominación de democracias que integran el socialismo del siglo XXI,  ponen en evidencia su verdadera naturaleza de dictaduras con sus propios actos.  Son las acciones y decisiones de los jefes de gobierno y de los regímenes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que muestran su condición ajena y reñida con la democracia.  Se trata de gobiernos y sus jefes que de manera habitual y repetida, como política, prueban que son dictaduras y dictadores.

La denominación de “dictadura”  o “dictador” espanta a los gobernantes del socialismo del siglo XXI y por eso, comenzando por el régimen castrista de Cuba cuya condición de dictadura no necesita prueba alguna, realizan esfuerzos de propaganda, encuestas y protocolo para obtener y mantener la denominación de “presidentes”.  En este propósito han tratado de marcar en el imaginario colectivo la idea de que la denominación de dictadura corresponde solo a los regímenes militares del siglo pasado, pero sobretodo y que con elecciones no puede haber dictadura.  Como parte de su estrategia vemos a los dictadores castristas vestir mas trajes y corbata o ropa deportiva que sus tradicionales uniformes de campaña.

Una “dictadura” es un “gobierno que bajo condiciones excepcionales, prescinde de una parte, mayor o menor del ordenamiento jurídico para ejercer la autoridad en un país”, se trata de “un gobierno que impone su autoridad violando la legislación anteriormente vigente”.  Un “dictador” es una “persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica” , es el individuo que “abusa de su autoridad”. Los dictadores buscan siempre la “permanencia indefinida en el poder”.

Aplicando estos conceptos elementales y universalmente aceptados a los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua se prueba que todos, sin excepción,  imponen su autoridad como resultado de la violación de la legislación anteriormente vigente.  Comenzando por la constitución política han “suplantado” la legislación con mecanismos ilegales y forzados, reemplazándolos por un sistema que concentra todo el poder, para ejercerlo sin limitación alguna.  Han creado normas e instituciones que en lugar de ser la base del “estado de derecho” son el fundamento del “estado dictatorial”. Algunos ejemplos son los mecanismos electorales para cometer fraude a favor del régimen en todas y cada una de las elecciones, las normas contra la libertad de prensa (leyes mordaza), la manipulación de licencias para medios de comunicación, la retroactividad de la ley solo para encarcelar opositores, la impunidad de los miembros de la dictadura en temas de corrupción y hasta de narcotráfico.

La forma de organización que hizo desaparecer la “división e independencia de los poderes públicos” y el “estado de derecho”, la existencia de perseguidos, presos y exiliados políticos, la utilización de los jueces para la represión política y el control de prensa, son expresiones usuales de las dictaduras.  Pero además, las acciones de los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, en casos concretos y reiterados, ratifican en el diario vivir cuan bien les corresponden las definiciones y denominaciones de dictaduras y dictadores.

En las últimas semanas,  en Venezuela el Gobierno de Nicolás Maduro ha comenzado el fraude para la simulación electoral del 6 de diciembre, ha inhabilitado a cuanto candidato no oficialista le puede ganar, comenzando por María Corina Machado, mientras la popularidad del jefe y de su gobierno se arrastra en torno al 15 por ciento.  En Ecuador, Rafael Correa bajo presión de masivas protestas ha sido señalado de pretender “organizar fuerzas de choque engranadas con su partido para confrontar la protestas”, en un esquema de grupos paramilitares ya utilizado por la dictadura en Venezuela bajo la denominación de “círculos bolivarianos” hoy conocidos como “colectivos” y ha puesto en marcha toda la metodología castrista de control social incluyendo el asesinato de la reputación de los líderes de oposición.

En Bolivia Evo Morales utilizando su aparato judicial, acaba de encarcelar al exgobernador del departamento del Beni Carmelo Lenz, en la repetición de una maniobra ya ejecutada anteriormente contra 5 gobernadores (2 exiliados, 2 perseguidos, 1 preso), destinada a su eliminación política.  En Nicaragua la transferencia del canal 2 de televisión a nombre del mexicano Ángel González se ha calificado como el último “zarpazo de Daniel Ortega”, que de esta manera solo repite lo hecho en los otros países del grupo, donde han confiscado, forzado ventas y liquidado medios de comunicación privados con el objeto de controlar las noticias y la opinión pública.

No se trata de acciones aisladas.  Son hechos de la administración diaria en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Es su organización y su política.



*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy

http://www.diariolasamericas.com/dictadura-y-dictadores-n3235905

domingo, 18 de diciembre de 2016

El pastor, el Pontífice y el jefe de Estado

13 de julio de 2015 - 03:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín 
 
Carlos Sánchez Berzain*

El Papa, el líder mundial, el padre espiritual de los católicos, el Vicario de Cristo, el Sumo Pontífice romano, el sucesor de San Pedro en el Gobierno universal de la Iglesia Católica, es su cabeza visible y el Jefe del Estado Vaticano. Sus homilías, mensajes,  discursos,  viajes,  encíclicas, comunicaciones, generan impresiones y efectos diferenciados, dependiendo de la posición o el interés del público.  Esta posición de extraordinario poder e influencia representa el ejercicio de por lo menos tres funciones o condiciones: el pastor, el Pontífice y el Jefe del Estado.

Papa “es la voz para llamar al padre”,  en el latín clásico representa “tutor o padre”.  Es la denominación exclusiva del Romano Pontífice desde el siglo XI.  También se le da el significado de un acrónimo del latín “Petri Apostoli Potestatem Accipiens: el que sucede al Apóstol Pedro”, recordando que en el Evangelio de Mateo, luego que Pedro afirma que Jesús es el Cristo, éste lo instituye como “la piedra sobre la que edificaré mi iglesia”.

El Papa como PASTOR es reconocido como el padre espiritual de los fieles católicos, la máxima autoridad que cuida la congregación de creyentes.  Este rol está fundado en la fe que es “el conjunto de creencias de una religión”, y que en el catolicismo es “la primera de las tres virtudes teologales, asentimiento a la revelación de Dios propuesta por la iglesia” . Es el “siervo de los siervos de Dios” y sin duda, ésta es la principal función que genera y refleja la confianza, creencia y seguridad de los católicos en su líder máximo.

El Papa como PONTÍFICE es “el prelado supremo de la Iglesia Católica Romana” el Jefe Supremo de la estructura eclesiástica que comprende a todos los ordenados y la congregación de fieles.  El Sumo Pontífice es el “jefe del Gobierno eclesiástico general”, en un sistema que determina la organización y jerarquías de la religión. Es el jefe “infalible” de una organización con capacidad legal, patrimonio e intereses, que se relaciona con otros sujetos sociales, políticos, civiles, privados y estatales en todo el mundo. Ejerce en la Santa Sede que “es la expresión con la que se alude a la posición del Papa como cabeza suprema de la Iglesia Católica”.

El Papa como JEFE DE ESTADO, es la autoridad máxima del Estado de la Ciudad del Vaticano, “el estado independiente más pequeño del mundo”, que nació con el Tratado de Letrán firmado entre la Santa Sede e Italia el año 1929.  Su forma de gobierno es la “Monarquía Absoluta” y  el Papa “como Jefe de Estado tiene plenos poderes legislativo, ejecutivo y judicial” que puede delegar.  Ejerce la representación y relaciones con los demás Estados y organismos internacionales.

Recordando esta “trinidad” tenemos herramientas para el análisis, con las que podremos establecer si los mensajes son pastorales, pontificios, estatales, o una mezcla de ellos; observar quien, con que interés o propósito actúa, a quien y por qué dirige tal o cual señal. Si estamos en el campo solamente de la fe, como católicos, escucharemos al Pastor sin objeciones e incluso con obediencia; si interesa analizar las relaciones de la Iglesia Católica y de sus intereses con gobiernos y organizaciones, veremos acciones del Sumo Pontífice; y si reparamos en las relaciones y política internacionales observaremos al Jefe de Estado.

Las concentraciones y misas multitudinarias en Ecuador, Bolivia y Paraguay demostraron que la popularidad del Papa Francisco supera en mucho la de los gobernantes visitados y fueron el escenario para el Pastor. En sus homilías en Ecuador destacan: la invocación papal a favor de “la familia como la gran riqueza social que otras instituciones no pueden sustituir”; la “educación como una herramienta de responsabilidad social”;  y la notable “alerta sobre los sectarismos” y la “tentación de dictaduras y liderazgos únicos”.

Las reuniones privadas con los jefes de gobierno son el escenario del Pontífice y del Jefe de Estado.  Evo Morales declaró el año 2009 que “la Iglesia Católica es un símbolo del colonialismo europeo y por lo tanto debe desaparecer de Bolivia”, suplantó la constitución y borró a la religión católica;  suprimió licencias de radiodifusión, acotó convenios de educación y salud a la Iglesia Católica; se confronta con obispos y sacerdotes que defienden la libertad; impulsa el cobro de impuestos a los templos y limosnas a la Iglesia…planteando desafíos para el Sumo Pontífice, lo mismo que el resto de las dictaduras del socialismo del siglo XXI, Ecuador, Cuba, Venezuela…… donde violan los derechos humanos y acosan a la Iglesia Católica cuando los defiende. Conflictos entre gobierno y la Iglesia por la realidad que muestra perseguidos, presos y exiliados políticos.

El Papa pidió en Paraguay “que nunca más existan guerras como la de la triple alianza”.  En Bolivia mencionó el tema del mar aunque en el vuelo de retorno a Roma, explicando su condición de Jefe e Estado, dijo que no intervendría al estar pendiente una acción de tribunal internacional. En los tres países los gobernantes llenaron de regalos al Jefe de Estado, incluido el “crucifijo comunista” que le dio Morales.

Los hechos indican que en el viaje que terminó, el Pastor fue extraordinario, el Pontífice eficiente y el Jefe de Estado prudente. Las acciones del Papa analizadas en sus funciones de Pastor, Pontífice y Jefe de Estado, pueden mostrar resultados y efectos variables y hasta diferentes.


*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy 

sábado, 17 de diciembre de 2016

Evitar que las elecciones consoliden la dictadura en Venezuela

07 de julio de 2015 - 09:07  - Por Carlos Sánchez Berzaín 
 
 La convocatoria a elecciones parlamentarias para el 6 de diciembre de este año en Venezuela, es resultado de la lucha interna y una incipiente presión internacional para recuperar la democracia. La dictadura chavista ha dispuesto y usado esta convocatoria como un mecanismo de distensión y estabilización del régimen, y de inmediato puso en marcha su sistema institucionalizado de “fraude electoral”. Las “elecciones controladas” son el medio que las dictaduras del socialismo del siglo XXI utilizan para simular democracia y perpetuarse en el poder. El desafío es evitar que las elecciones -en lugar de recuperar la democracia- sirvan para consolidar la dictadura en Venezuela.

Elegir es “escoger, es preferir a alguien o algo para un fin”, es un acto de expresión de libertad de obrar. La elección es el mecanismo político por el que un ciudadano toma la decisión de quienes serán sus representantes y autoridades. Es más que el acto de votar, pues para que sean elecciones en democracia, deben ser “periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto”. Las elecciones en si mismas no son democracia.

Las elecciones deben celebrarse en “condiciones de democracia”, esto es el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, con vigencia del estado de derecho, con existencia de un sistema plural de partidos y organizaciones políticas, y con división e independencia de los poderes públicos. Cuando estas condiciones no existen, las elecciones quedan convertidas solo en un ritual de impostura, en acciones contrarias a la verdad destinadas a falsear la verdad, engañar al soberano que es el pueblo. En lugar de ser garantía y ejercicio de libertad y democracia, las elecciones son convertidas en delito y la “democracia aparente” es solo la coartada dictatorial.

Hoy en Venezuela no hay democracia. No existe democracia a medias ni democracia parcial. Se trata de recuperar la democracia porque no hay respeto a los derechos humanos, hay perseguidos, presos y exiliados políticos. Fueron precisamente los presos políticos los que con su huelga de hambre forzaron al Gobierno a que disponga la convocatoria a las elecciones parlamentarias. En Venezuela no hay estado de derecho, porque no hay leyes “que se hagan cumplir por igual y se apliquen con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de los derechos humanos”, como lo prueban múltiples informes y declaraciones de organismos internacionales, entidades y gobiernos. El régimen de Maduro da testimonio diario de la inexistencia de división e independencia de los poderes públicos.

Las internas del régimen, ilustran la institucionalización del fraude electoral y la ausencia de democracia. Han anunciado mas votos de los existentes, Maduro en persona ha declarado que sabe quienes y como votan y ha proferido amenazas. Han representado una comedia de fortaleza cuando las encuestas reflejan que el apoyo popular al gobierno está por debajo del 20%. La coacción a los candidatos no oficialistas es pública, proliferan las inhabilitaciones ilegales, las acusaciones, la represión judicializada, las acciones de asesinato de reputaciones, las violaciones a la libertad de prensa y de expresión. Toda la metodología del castrismo dueño del proyecto.

No permitirán que los perseguidos, los presos o los exiliados políticos sean candidatos. No estarán en las listas María Corina Machado, ni Leopoldo López, ni ninguno de los enjuiciados y detenidos. Los venezolanos en el exterior no votarán por mandato “legal”. Nadie revisará el padrón electoral, ni el sistema de cómputo y registro. No quedará nada que recontar ni prueba alguna del fraude como ya sucedió en la “elección” de Maduro. La dictadura ya anunció que no permitirá observadores internacionales, solo sus cómplices y los organismos creados para encubrirlos. El cohecho electoral aprovechando la crisis y la carestía creadas por la propia dictadura, ya ha comenzado. Sin fraude la dictadura esta perdida y lo saben.

Es urgente que además de insistir en la denuncia, se produzcan hechos concretos. La “observación electoral previa e independiente” debe empezar ya, para auditar el padrón electoral, exigir condiciones de democracia, fiscalizar el sistema de registro y cómputo, conocer el software del órgano electoral y para permitir la presencia de los opositores en todas las mesa el día de la elección. La convocatoria a elecciones parlamentarias ha estabilizado la dictadura venezolana, hay que evitar que las elecciones la consoliden.

*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Democracy
 

viernes, 16 de diciembre de 2016

¿Qué dirá el Papa en Ecuador y Bolivia?

28 de junio de 2015 - 23:06  - Por Carlos Sánchez Berzaín

Del 5 al 12 de julio, el papa Francisco visitará Ecuador, Bolivia y Paraguay, cuyos gobiernos han desarrollado agendas oficiales y programas para obtener el mayor beneficio posible a su favor.  Los jefes de gobierno de los países visitados esperan recibir bendiciones y mensajes papales que les permitan fortalecerse políticamente. Sin embargo, hay un conjunto de temas que las agendas oficiales en Ecuador y Bolivia han  evitado cuidadosamente, son los temas de democracia sobre los que está pendiente la pregunta: ¿que dirá el Papa?

Los temas inexcusables que plantea la realidad objetiva al Papa Francisco en su visita, se refieren a ese sistema y forma de vida descrito por medio de sus elementos esenciales en la Carta Democrática Interamericana, que todos los países a los que llegará el Pontífice han firmado.  Se trata de los derechos humanos y las libertades fundamentales, del estado de derecho, de las elecciones libres y sin fraude,  del régimen plural de partidos y organizaciones políticas, y de la separación e independencia de los poderes públicos. Se trata de valores y principios coincidentes, incluso fundados, en los de la Iglesia Católica y su prédica de justicia.

Ecuador y Bolivia son países gobernados por los denominados dictadores del socialismo del siglo XXI.  Son gobernantes que llegaron al poder por elecciones y que “una vez instalados en el gobierno, a través de sucesivos mini golpes de estado (golpes blandos) desconocieron el orden jurídico bajo el que fueron elegidos y conformaron un sistema político contrario a la democracia”.  Se trata de regímenes que controlan todos los órganos y el poder del Estado, donde la sociedad no puede defenderse; son gobiernos que han “impuesto su autoridad violando la legislación anteriormente vigente”, que han liquidado la “previsibilidad de la democracia”, y que se “mantienen indefinidamente en el poder”.

El Papa Francisco y su bien informado sistema Vaticano saben que hoy en Ecuador y Bolivia hay perseguidos, presos y exiliados políticos. Saben que el medio son los fiscales y jueces del sistema de justicia convertido en el órgano de represión política. Conocen que se ha criminalizado la oposición y judicializando la represión.  Conocen que los perseguidos, presos y exiliados políticos en los países del socialismo del siglo XXI son víctimas de órdenes judiciales dictadas por un poder judicial manipulado por el dictador, que ha formado un exilio ecuatoriano y boliviano con centenas de ciudadanos asilados y refugiados en Brasil, Paraguay, Perú, Estados Unidos, España y otros países.

El Papa ha sido informado que libertad de expresión y de prensa están reprimidas, sobre todo por medio de la ley Mordaza de Rafael Correa en Ecuador; que los gobiernos dictatoriales han confiscado, suprimido, reducido y silenciado medios de comunicación social, entre ellos varios vinculados a la Iglesia católica; que el estado de derecho ha desaparecido para ser suplantado por la voluntad de los ahora anfitriones del Papa, y que lo han hecho por medio de normas dictadas por los poderes legislativos controlados.  El gobierno maneja el sistema electoral.  Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia están abocados a asegurar su “reelección indefinida”, o sea la “el fraude y la farsa a perpetuidad”.

Hay constancia que decenas de perseguidos, presos y exiliados políticos de Ecuador y Bolivia han dirigido desde hace años cartas públicas al Papa Francisco, pidiendo que clame por los derechos humanos y la justicia ante los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Cuba y Venezuela. Fieles y sacerdotes católicos son objeto de amenazas y represión en estos países.  Con el discurso de favorecer a los pobres estos gobiernos han institucionalizado la “corrupción”  creando nuevos ricos pero no menos pobres, sin que puedan acreditar resultados proporcionales que correspondan al auge económico que han tenido en última década a favor de la pobreza y la desigualdad, ahora que llevan a sus pueblos a la crisis.

La Iglesia Católica sabe que los indígenas a quien Rafael Correa dice defender y de quienes Evo Morales se esfuerza en simular ser uno de sus miembros, están acosados, amenazados y enjuiciados por estos gobiernos dictatoriales que –como nunca antes- han emitido normas en contra de las reservas ecológicas y de las áreas protegidas, ya sea para autorizar la explotación minera y petrolera en Ecuador y Bolivia, y para extender los cultivos de coca ilegal en beneficio del narcotráfico como en Bolivia.  Todo lo contrario a lo sostenido por el Papa en su última Encíclica.

En pocos días sabremos que dijo el Papa en Ecuador y Bolivia respecto: a la ley mordaza y a la represión que Correa realiza con ella;  a la penetración del TIPNIS que ejecuta Morales contra los indígenas y a favor del narcotráfico; a la penetración y violación de las reservas ecológicas protegidas; a los perseguidos, presos y exiliados políticos víctimas de jueces oficialistas que violan el debido proceso; a las maniobras que realizan Rafael y Evo para perpetuarse indefinidamente en  el poder; en suma frente a las violaciones a los derechos humanos denunciadas ante el Papa con anterioridad a su visita y respecto a la necesidad de que estos países recuperen la democracia.


*Abogado y Politólogo.  Director del Interamerican Institute for Demcoracy

http://www.diariolasamericas.com/que-dira-el-papa-ecuador-y-bolivia-n3195072